
La carencia de infraestructura adecuada y el manejo ineficiente de aguas residuales obligan a comunidades enteras a vivir y trabajar cerca de alcantarillas abiertas.
Presentan denuncia ante el T-MEC por descargas contaminantes de México en el río Tijuana. Al señalar presuntas omisiones del Gobierno de México en la aplicación de su legislación ambiental, la organización estadounidense San Diego Coastkeeper presentó una queja ante la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), en el marco del T-MEC, por la crisis transfronteriza de aguas residuales que afecta a la región Tijuana–San Diego.
La solicitud, sustentada en el capítulo 24 del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, pide la elaboración de un Expediente de Hechos para investigar a fondo el manejo de aguas negras, los impactos a la salud pública, la falta de notificaciones a través de mecanismos binacionales y la gestión inadecuada de los recursos hídricos en territorio mexicano.
En la petición identificada como SEM-26-002, ingresada formalmente el pasado 26 de enero, la organización sostiene que la deficiente infraestructura de tratamiento de aguas residuales en Tijuana, así como las descargas deliberadas de millones de litros diarios de aguas negras, han acelerado el deterioro de los ecosistemas del valle del río Tijuana y de las zonas costeras del sur de California.
San Diego Coastkeeper, que promueve la protección del agua en todo el condado de San Diego, advirtió que la carencia de infraestructura adecuada y el manejo ineficiente de aguas residuales obligan a comunidades enteras a vivir y trabajar cerca de alcantarillas abiertas, exponiéndolas a sustancias químicas tóxicas y patógenos peligrosos, con graves efectos en la salud pública y el medio ambiente.
La organización subrayó que las descargas constantes al río Tijuana, el cual desemboca en Estados Unidos, representan una amenaza ambiental de carácter transfronterizo.
Ahora, el Secretariado de la CCA dispone de un plazo de 30 días para revisar la petición y determinar si cumple con los requisitos establecidos en el artículo 24.27 del T-MEC.
De acuerdo con la asociación, décadas de negligencia y políticas ineficaces han provocado que miles de millones de litros de aguas residuales sin tratar y sustancias tóxicas terminen en el río Tijuana y en el Océano Pacífico, lo que ha generado contaminación del aire, cierre de playas y un deterioro significativo de la calidad de vida en comunidades del sur de San Diego.
En los últimos años, diversos reportajes han documentado la gravedad del problema de contaminación binacional, derivado del flujo constante de aguas negras, basura y llantas usadas que cruzan diariamente de Tijuana a San Diego.
La situación ha sido tan crítica que la playa de Imperial Beach, en Estados Unidos, permanece cerrada al público desde hace cuatro años debido a la presencia de contaminantes que ponen en riesgo la salud de residentes y visitantes.
Se estima que Tijuana descarga alrededor de 3 mil 600 litros por segundo de aguas residuales al mar, de los cuales aproximadamente el 70 por ciento alcanza las costas estadounidenses.







