
La violencia en Tabasco no da tregua: ejecuciones masivas y quema de autos contradicen las cifras oficiales. Villahermosa vive entre el miedo y la impunidad
Crisis total: La realidad que las cifras no pueden ocultar
El estado de Tabasco, gobernado por Javier May Rodríguez, se encuentra sumergido en uno de los periodos más sangrientos de su historia reciente. Mientras la administración estatal intenta defender sus estadísticas, la realidad en las calles cuenta una historia de homicidios, bloqueos carreteros y comercios incendiados que han sometido a la población a un estado de zozobra permanente desde hace más de un año.
Te puede interesar: Sheinbaum pide a Estados Unidos retirar sanciones por apoyo energético a Cuba
La brecha entre los discursos oficiales y la violencia en Tabasco es cada vez más ancha, dejando a los ciudadanos atrapados en medio de pugnas delictivas de alto impacto.
La masacre de Jalpa de Méndez: El caso más reciente
El horror volvió a golpear hace apenas unos días en la localidad de Ayapa. Un grupo de hombres que se encontraba a un costado de la carretera Ayapa–Mecoacán fue blanco de un ataque directo:
- El saldo: Cinco personas acribilladas a balazos cerca del puente de San Francisco.
- El “modus operandi”: Sicarios dispararon a quemarropa contra el grupo, algunos de los cuales estaban en motocicletas, para luego huir con total impunidad.
Villahermosa: Una capital con miedo
Pese a los intentos del gobierno por proyectar una reducción en la criminalidad, la percepción de inseguridad en la capital, Villahermosa, se mantiene en niveles alarmantes. Los eventos de “alto impacto”, como la quema de vehículos para cerrar carreteras, evidencian que el control de las vías de comunicación sigue en disputa por grupos criminales.
Un paquete que “le queda grande” al gobierno estatal
La persistencia de las privaciones de la libertad y los ataques a comercios sugiere que la estrategia de seguridad actual es insuficiente. La población cuestiona la capacidad del gobierno de Javier May para enfrentar a las bandas delictivas, mientras el estado se consolida como un foco rojo en el mapa nacional a inicios de este 2026.
La vigilancia militar y estatal no ha logrado inhibir los delitos que mantienen paralizada la economía local y la tranquilidad de las familias tabasqueñas.







