
La familia manda, la justicia espera.
Nepotismo, el cáncer de la Justicia Federal en Cuernavaca. El Juzgado Octavo de Distrito del Poder Judicial de la Federación, con sede en Cuernavaca, enfrenta un rezago de más de ocho mil expedientes, situación que estaría relacionada directamente con el nepotismo que impera al interior de este órgano jurisdiccional.
Esta red de familiares está encabezada por Luis Daniel Domínguez, secretario de acuerdos, cuyos familiares son los actuarios, oficiales judiciales y proyectistas, todos puestos y protegidos por los anteriores jueces que se fueron con la elección del año pasado. Esta red ha operado durante años con privilegios laborales y control en la asignación de expedientes.
Estas prácticas incluirían la selección de casos “sencillos” o con los que se puede hacer negocio, dejando los asuntos más complejos a otros trabajadores, además de irregularidades en horarios laborales ya que trabajaban de 9:00 a 3:00 pm, cuando el horario real es hasta las 6:00 pm. Así como periodos de incapacidad prolongados con documentos falsos, mismos que dos trabajadores mantienen, cobrando su sueldo íntegro.
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Todo esto se terminó a la llegada de la jueza Beatriz Maldonado Hernández, ya que generó cambios internos para terminar con estos privilegios.
Esto derivó en manifestaciones armadas por los mismos personajes del juzgado que buscan mantener sus privilegios ilegales, lo que también incluyó la presentación de quejas en contra de la juez, así como una visita del órgano de control interno, momento que se aprovechó para realizar una manifestación con el único fin de hacer quedar mal a la jueza.
Sin duda, el Poder Judicial de la Federación es un nido de corrupción que continúa sangrando al erario mexicano y que no brinda los resultados esperados.

Información de Tony Díaz


