
De acuerdo con las autoridades, el agresor estaba “obsesionado con matar niños”, lo que habría motivado la masacre.
El ataque armado en una iglesia de Minneapolis, ocurrido durante una misa escolar, dejó dos menores muertos y 18 personas heridas.
El sospechoso, de 23 años, abrió fuego a través de las ventanas de la Iglesia de la Anunciación mientras decenas de estudiantes participaban en la ceremonia. Tras el tiroteo, se quitó la vida. En la escena se hallaron 116 cartuchos de rifle, tres de escopeta y un proyectil atorado en una pistola.
Investigadores encontraron un manifiesto, grabaciones y cientos de páginas escritas que muestran su odio generalizado, salvo hacia los tiradores escolares y asesinos en masa, a quienes idolatraba. El director del FBI, Kash Patel, señaló que existen pruebas de que se trató de un “acto de terrorismo interno impulsado por una ideología de odio”.
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Las víctimas fatales fueron dos niños de ocho y diez años. Otros 15 menores resultaron heridos, además de tres adultos mayores de más de 80 años. Un niño permanece en estado crítico y un anciano se encuentra grave bajo atención médica en la clínica Hennepin.
Las autoridades también informaron que el atacante, quien cambió legalmente su nombre en 2020 y se identificaba como mujer transgénero, es ahora objeto de una investigación profunda para esclarecer sus motivaciones.