
Donald Trump confirmó una llamada con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y aseguró que la relación bilateral avanza, en medio de un nuevo escenario político.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que sostuvo una conversación telefónica con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, lo que representa el primer contacto público entre ambos gobiernos tras el derrocamiento de Nicolás Maduro durante una ofensiva militar encabezada por Washington. El intercambio marca un giro significativo en la relación bilateral, en un contexto de negociaciones para restablecer vínculos diplomáticos y avanzar en acuerdos energéticos.
Trump afirmó ante periodistas que la relación con el nuevo gobierno venezolano “anda muy bien”, a casi dos semanas de los bombardeos sobre Caracas y otras regiones del país, operación en la que Maduro fue capturado y trasladado a Estados Unidos. Sobre la llamada, el mandatario detalló: “Tuvimos una larga llamada, discutimos un montón de cosas”, y describió a Rodríguez como “una persona formidable”. Añadió: “Es alguien con quien trabajamos muy bien”.
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Desde Caracas, la presidenta interina coincidió en el tono del intercambio. Rodríguez calificó la conversación como “productiva y cortés” y afirmó que se desarrolló “en un marco de respeto mutuo”. A través de Telegram, explicó: “Abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como de asuntos pendientes en la relación entre nuestros gobiernos”.
Horas antes, Rodríguez había señalado que Venezuela atraviesa un “nuevo momento político”, durante un breve encuentro con la prensa en el que evitó responder sobre un eventual viaje a Estados Unidos o Colombia. En tono irónico, su hermano y presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, comentó: “Tiene el pasaporte vencido”.
La comunicación entre Trump y Rodríguez ocurre mientras Washington prevé un encuentro con María Corina Machado, líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, quien había quedado al margen de los primeros planes estadounidenses para la etapa posterior a Maduro.
En paralelo, se reportó una nueva fase de excarcelaciones de presos políticos. Entre los liberados figura el activista y periodista Roland Carreño, así como otros trabajadores de medios. El sindicato de la prensa contabilizó 19 liberaciones hasta las 22:00 GMT, mientras el gobierno venezolano asegura que 406 personas han sido excarceladas desde diciembre. En contraste, la ONG Foro Penal reporta 72 liberaciones desde el 8 de enero y estima que en el país aún hay entre 800 y 1.000 presos políticos.
Carreño, liberado fuera de su centro de reclusión, declaró en un video difundido por la prensa local: “Con las emociones encontradas, pero bueno, finalmente en libertad”. Agregó: “Aún queda mucha gente todavía metida en las cárceles y esperemos que se vayan liberando”. Y subrayó: “No es bueno ni es sano para un país tener presos políticos”.
Rodríguez asumió el poder tras la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero. Aunque ha calificado ese hecho como un “secuestro”, el tema no fue mencionado al informar sobre su conversación con Trump. La mandataria expresó su expectativa de que el nuevo escenario permita el “entendimiento desde la divergencia y desde la diversidad política ideológica”.
El proceso venezolano también ha generado reacciones internacionales. Brasil y Rusia manifestaron su preocupación por la situación y reiteraron la importancia de mantener a América del Sur y el Caribe como “zonas de paz”. En Madrid, familiares de víctimas de las protestas de 2017 criticaron la lentitud de la Corte Penal Internacional para avanzar en las investigaciones por presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos durante el gobierno del ahora depuesto Nicolás Maduro.







