
El exmandatario de 65 años también fue declarado culpable de otros delitos.
Condenan a Yoon Suk Yeol por impedir su detención tras fallida ley marcial. Un tribunal de Corea del Sur sentenció este viernes a cinco años de prisión al expresidente Yoon Suk Yeol, al hallarlo culpable de obstruir los intentos de las autoridades por arrestarlo luego de su fallido decreto de ley marcial en diciembre de 2024.
El Tribunal del Distrito Central de Seúl determinó que Yoon ordenó al servicio de seguridad presidencial bloquear la ejecución de una orden judicial que buscaba detenerlo para investigarlo por su actuación durante ese episodio.
Durante la audiencia, que fue transmitida por televisión, el exmandatario de 65 años también fue declarado culpable de otros delitos, entre ellos la elaboración de documentos oficiales falsos y no cumplir con el procedimiento legal requerido para decretar la ley marcial, el cual debía discutirse formalmente en una reunión del gabinete.
Esta resolución es la primera relacionada con los procesos penales que enfrenta por aquel intento de imponer un régimen de excepción. Yoon escuchó la sentencia en silencio, sin mostrar reacción, en una sala donde se encontraban varios de sus simpatizantes.
Al término de la sesión, su abogada, Yoo Jung-hwa, informó que el exmandatario apelará la decisión y afirmó que el fallo tuvo un trasfondo político. Por su parte, los fiscales evitaron pronunciarse sobre si también recurrirán la sentencia, aunque cuentan con esa facultad. En otro juicio, el Ministerio Público ha solicitado incluso la pena de muerte, al acusarlo de planear una insurrección y tratar de suspender el funcionamiento del Parlamento.
Actualmente, Yoon permanece detenido en el Centro de Detención de Seúl, en las afueras de la capital. Él ha sostenido que actuó dentro de sus atribuciones constitucionales y que su objetivo era denunciar los bloqueos legislativos de la oposición. Antes de la audiencia, decenas de seguidores se manifestaron frente al tribunal con pancartas en su apoyo, mientras un fuerte dispositivo policial resguardaba la zona.
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Por los cargos de obstrucción, el exmandatario podía enfrentar hasta 10 años de cárcel, debido a que en enero del año pasado se atrincheró en su residencia y ordenó impedir el acceso de los investigadores. Finalmente fue detenido en un segundo operativo en el que participaron miles de agentes, convirtiéndose en el primer presidente en funciones arrestado en la historia del país.
Tras el anuncio de la ley marcial, el Parlamento —con apoyo de algunos legisladores de su propio partido— revocó rápidamente el decreto y posteriormente lo destituyó, suspendiendo sus facultades. En abril, el Tribunal Constitucional confirmó su salida definitiva del cargo al considerar que violó sus deberes como presidente.
Aunque la medida duró apenas unas horas, provocó una fuerte sacudida política en Corea del Sur y generó preocupación internacional, al tratarse de una de las principales economías de Asia y un aliado estratégico de Estados Unidos.
Con este caso, Yoon se suma a la lista de expresidentes surcoreanos que han terminado condenados y encarcelados, una tendencia recurrente en la historia política reciente del país.







