Aprendiendo a aprender

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Aprendiendo a aprender

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, junto con el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, han dado a conocer en días recientes el nuevo modelo educativo, el cual, a diferencia del presentado en el 2013, no reformará las cuestiones laborales y administrativas, sino que ahora todo parece que sí se pensará en un cambio, en cómo los alumnos asimilarán el conocimiento.

En el discurso se escucha bien. Ahora el objetivo será aprender a aprender, una misión que se ha intentado desde hace ya muchos años y que ahora se retoma como una posible solución para hacer algo contra el rezago educativo en nuestro país. Pero, ¿será suficiente un cambio en los cuadernos y mochilas?, o como todo lo que lleva a resultados reales, ¿tendrá que venir acompañado de un cambio en docentes, instituciones y autoridades?, pues con el empeño de los escolapios y las huelgas de los maestros, poco se podrá avanzar.

El papeleo administrativo será tema de otra ocasión, por lo pronto analicemos qué podríamos esperar en el plano educativo. Si usted ya no está familiarizado con lo que pasa en las aulas o creció con maestros que daban lecciones esperando que al menos uno en el grupo entendiera la lección, déjeme decirle que las cosas siguen muy parecidas. Un maestro hablando sin parar o pero aún, haciéndola de Standupero para que entre chistes y bromas se ganen la atención de un público que decidirá si lo que está diciendo el académico, merece más atención que la acalorada discusión en el WhatsApp del celular, dispositivo que definitivamente se ha apoderado de la atención de miles de alumnos hoy en día.

Así la educación en muchas aulas del país, principalmente en niveles medio superior y superior donde se definen a los próximos profesionistas del país y donde la libertad del alumno deja en la balanza entre conocimientos e interés, muy mal parados a quienes imparten educación. Mientras tanto, en otros países la enseñanza está cambiando. Cada vez se suman más naciones a la apuesta por nuevos métodos de aprendizaje. Modelos más personalizados con base en las aptitudes e intereses de los alumnos, quienes ahora resuelven de manera creativa y propositiva las lecciones en compañía de la familia, pues de entrada, se han dado cuenta que la educación debe ser un camino que tiene que recorrerse junto a la escuela y a los padres.

Las naciones más innovadoras han cambiado la forma en la que conocemos a las escuelas en México. Estos colegios tienen claro que los exámenes son lo menos importante, pues les importa que el alumno aprenda y no que memorice sólo para una prueba que después olvidará. Los estudiantes ya no pasan las tardes haciendo tareas, los jóvenes dedican este tiempo a actividades recreativas, divertirse con sus amigos y a vivir con las libertades que solicita alguien de su edad. Pues saben que ya cumplieron con el tiempo establecido dentro de las aulas, como cuando uno sale de trabajar de la oficina y no quiere saber nada del trabajo hasta el día siguiente.

En estos países, materias como español, matemáticas, civismo o ciencias han dejado de impartirse de forma tradicional, ahora se asimilan los conocimientos a través de casos de estudio o pasajes de la historia, en donde el alumno busca la información y analiza los hechos con bases en un método que indirectamente le enseña a sumar, gramática y demás aptitudes. Y al final, el avance será medido por su capacidad para solucionar problemas, utilizando métodos éticos y un cúmulo de conocimientos bien fundamentados. ¿Funcionaría algo así en México?

Por lo pronto debemos entender que los modelos educativos se modifican a lo grande y no con una que otra actividad realizada en primer mundo. Pues de nada sirve tener cámaras de seguridad de primera, cuando tenemos carreteras de tercera. ¿Cómo mejoraría usted la calidad de la educación en nuestro país?, ¿cómo entender el verdadero significado de aprender a aprender? Es más, ¿cree usted que el título o el diploma es el resultado de la educación? Hay mucho por hacer.

 

 

EN EL PUPITRE: Éramos muchos y parió la abuela. Con las nuevas políticas migratorias de Donald Trump, se ha abierto un nuevo debate que atañe a los Dreamers. jóvenes llevados a Estados Unidos por sus padres cuando eran unos niños o recién nacidos. Criados a la filosofía estadounidense y que ahora podría ser deportados a un país que ya no identifican como suyo, con la carencia del idioma, pues muchos de ellos ni siquiera hablan español y con la interrogante sobre qué pasará con su educación. Esto ha provocado dimes y diretes entre gobierno e instituciones educativas mexicanas sobre si habrá espacio para recibirlos en las escuelas del país. Y mientras esto se resuelve, de primera instancia significará que ahora habrá que pelear por una matrícula con más alumnos. La solución, aún no la hay. Pero qué opina de esta medida: ¿qué pasaría si los rechazados de los exámenes de prepas y universidades del país, pudieran tomar la carrera en línea aprovechando las nuevas tecnologías? Hacer los exámenes a través de la página de la institución y en la segunda parte de los estudios, seleccionar a los mejores promedios para terminar la carrera de forma presencial utilizando los talleres y laboratorios con quien realmente los sabrá aprovechar, los fósiles y bajos promedios podrán terminar la carrera vía Internet. Una propuesta, las demás quizá las tenga usted.

 

 

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