
El rey Carlos III avaló el cierre anticipado de Sandringham, una de las residencias reales más conocidas, como medida preventiva ante el frío extremo
El rey Carlos III confirmó el cierre anticipado de una de las residencias más representativas de la monarquía británica, una decisión que tomó por sorpresa a visitantes y seguidores de la Casa Real. La medida, aclaró la administración del lugar, responde exclusivamente a razones de seguridad derivadas de las condiciones climáticas adversas registradas en los últimos días en el Reino Unido.
La residencia afectada es Sandringham, la finca privada ubicada en el condado de Norfolk que durante décadas ha sido un punto central en la vida familiar de los monarcas, especialmente durante las celebraciones navideñas. Considerada uno de los refugios predilectos del rey Carlos III y de la reina Camila, la propiedad suele mantenerse abierta al público durante gran parte del invierno.
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La información comenzó a circular el 5 de enero, cuando Sandringham Estate difundió un aviso a través de sus canales oficiales para advertir que la finca podría cerrar antes de lo previsto. Un día después, el mismo mensaje fue publicado en el sitio web oficial del lugar, donde se precisó que se trataba de una acción preventiva ante el deterioro de las condiciones meteorológicas, descartando cualquier vínculo con asuntos internos de la familia real.
El anuncio también señaló que, además del cierre anticipado de la finca, el área de juegos infantiles permanecería cerrada hasta nuevo aviso, como parte del mismo protocolo de seguridad. La administración subrayó que la prioridad es proteger tanto a los visitantes como al personal que labora en el recinto, ante los riesgos asociados a las bajas temperaturas, el hielo y las posibles heladas.
La decisión coincidió con un reporte del Met Office, el servicio meteorológico nacional del Reino Unido, que calificó la noche del 5 de enero como la más fría del invierno hasta ese momento en la región de Norfolk. Asimismo, se emitió una advertencia amarilla por la formación de placas de hielo, con potencial de provocar accidentes e interrupciones, especialmente durante las primeras horas del día.
Sandringham se localiza a unos 160 kilómetros al norte de Londres, en una zona particularmente expuesta a las heladas invernales. Por ello, el cierre anticipado forma parte de un procedimiento habitual cuando se presentan condiciones climáticas extremas, y no obedece a una situación extraordinaria. En semanas recientes, otras residencias reales también se han visto afectadas por el clima.
En Escocia, el Castillo de Balmoral ajustó su calendario de visitas a inicios de enero debido a intensas nevadas y alertas meteorológicas. Sus terrenos, junto con la tienda de regalos y el restaurante, permanecerán cerrados hasta finales de mes como medida preventiva.
Sandringham fue adquirida en 1862 por la reina Victoria para su hijo mayor, el entonces príncipe Alberto Eduardo, quien más tarde ascendería al trono como Eduardo VII. Desde entonces, ha sido hogar privado de cinco generaciones de monarcas británicos y escenario de momentos clave en la historia de la realeza, incluido el primer mensaje navideño televisado de Isabel II en 1957. Con este cierre, Carlos III refuerza una postura clara al priorizar la seguridad por encima del protocolo.







