
China eliminó una exención fiscal vigente por décadas y comenzó a gravar anticonceptivos con IVA, una medida ligada a su estrategia para frenar la caída de nacimientos
A partir del 1 de enero, China puso fin a una exención fiscal que durante casi treinta años permitió la venta de anticonceptivos sin impuesto al valor agregado. La decisión implica que preservativos y píldoras anticonceptivas pasen a pagar un IVA del 13%, la tasa general aplicada a la mayoría de los bienes de consumo, y se inscribe en un contexto de crecientes esfuerzos oficiales por revertir el descenso sostenido de la natalidad.
El cambio ocurre mientras Pekín enfrenta una crisis demográfica que se ha profundizado en los últimos años. La población del país disminuyó por tercer año consecutivo en 2024 y diversos especialistas anticipan que la tendencia continuará, impulsada por el envejecimiento acelerado y la baja tasa de nacimientos. La exención ahora retirada había sido introducida en 1994, cuando la política sanitaria priorizaba el control poblacional durante la vigencia del hijo único.
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Durante el último año, el gobierno central desplegó una serie de medidas calificadas como favorables a la fertilidad. Entre ellas destacan exenciones del impuesto sobre la renta a apoyos para el cuidado infantil, subsidios anuales dirigidos a familias con hijos y programas educativos que buscan promover una visión positiva del matrimonio y la vida familiar. En ese marco, en la Conferencia Central de Trabajo Económico celebrada el mes pasado, los principales dirigentes reiteraron su intención de fomentar “actitudes positivas hacia el matrimonio y la maternidad”.
El declive demográfico en China responde a factores acumulados durante décadas. La política del hijo único, aplicada entre 1980 y 2015, dejó una huella profunda en las decisiones reproductivas. A ello se suman la urbanización acelerada, el encarecimiento de la vivienda, los altos costos del cuidado infantil y la educación, así como la incertidumbre laboral asociada a la desaceleración económica. Estos elementos han desalentado a amplios sectores jóvenes a casarse y tener hijos.
Las cifras oficiales reflejan la magnitud del desafío. En 2023, la tasa de natalidad se ubicó en 6.39 nacimientos por cada mil habitantes, el nivel más bajo desde que existen registros comparables, mientras que la población total se redujo en más de dos millones de personas. Para 2024, estimaciones difundidas por medios económicos señalan que más del 21% de los habitantes supera los 60 años, lo que incrementa la presión sobre el mercado laboral y el sistema de pensiones.
Analistas consideran que el impacto inmediato del nuevo gravamen será limitado, dado que el IVA del 13% es estándar y no altera de forma drástica el acceso a métodos anticonceptivos. Sin embargo, la medida ha sido leída como un gesto simbólico que marca un giro respecto a las políticas de control demográfico del pasado. Estudios académicos coinciden en que los principales obstáculos para elevar la natalidad en China son estructurales, relacionados con vivienda, empleo y conciliación entre trabajo y familia, más que con el costo o disponibilidad de anticonceptivos.







