
El fallo también obliga al Congreso a legislar para reconocer a las personas buscadoras como defensoras de derechos humanos.
Corte Interamericana ordena a México crear leyes para hijos de víctimas de feminicidio. Después de más de dos décadas de lucha, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) emitió una sentencia histórica en el caso de Lilia Alejandra García Andrade, en la que ordena reabrir la investigación con enfoque de género, sin fabricar culpables, y obliga al Estado mexicano a diseñar leyes que protejan a niñas y niños que quedan huérfanos por feminicidio.
Cuando Karla Salas aún estudiaba Derecho en la UNAM, la entonces presidenta de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, Ernestina Godoy, le asignó junto con David Peña la defensa internacional del caso impulsado por Norma Andrade, fundadora de Nuestras Hijas de Regreso a Casa. Ella exigía justicia por el asesinato de su hija, ocurrido el 14 de febrero de 2001.
La abogada celebra la sentencia emitida el 19 de diciembre pasado, que no sólo exige una disculpa pública del Estado mexicano por la impunidad, sino que ordena a las autoridades de Chihuahua rehacer la investigación y reconocer que las agresiones sufridas por Lilia Alejandra constituyeron tortura sexual.
Este litigio refleja también la evolución de leyes e instituciones que México ha construido durante 25 años para enfrentar la violencia feminicida. Salas, quien ha sido protagonista de este proceso junto con víctimas, activistas, defensores, legisladores y autoridades, explica que la sentencia representa un avance mayor incluso que la resolución del caso Campo Algodonero de 2009, porque ahora los jueces avalaron que las investigaciones deben realizarse con perspectiva de género.
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El fallo también obliga al Congreso a legislar para reconocer a las personas buscadoras como defensoras de derechos humanos y a lanzar campañas —especialmente en Chihuahua— para evitar su criminalización. Salas espera que estas acciones se extiendan a todo el país y recuerda que cuando Javier Corral fue gobernador de Chihuahua, descalificó públicamente a las madres buscadoras.
Para Norma Andrade, abuela de Jade y Kaleb, la resolución también abre el camino a una reparación del daño para los hijos de víctimas de feminicidio, como los hijos de Lilia Alejandra, que tenían menos de dos años cuando su madre fue asesinada.
Aunque reconoce el valor del fallo, Karla Salas subraya que la sentencia obliga a todas las personas e instituciones que han trabajado en la defensa de los derechos de las mujeres a cuestionarse por qué, pese a los avances legales, el feminicidio no ha disminuido y, por el contrario, ha aumentado desde la sentencia de Campo Algodonero.







