
En el corazón del sector del transporte público en Morelos, donde las rutas y camiones son el sustento de miles de familias, emerge una historia de abusos laborales, prácticas ilícitas y enriquecimiento a costa de los más vulnerables: Dagoberto Rivera Jaimes, presidente de la Ruta 16 y conocido líder del rubro, pasó de ser un simple chofer a convertirse en un presunto huachicolero de “BioDiésel”, según denuncias de chóferes que trabajan bajo su mando.
Este reportaje, basado en testimonios directos y evidencias recopiladas de fuentes internas, revela un esquema de explotación que incluye retención de salarios, bonos, así como de obligaciones laborales que son retiradas a los conductores, e incluso estas problemáticas escalan a un posible delito federal: uso de combustible ilegal en unidades concesionadas.
-El Aumento de Pasaje: Beneficio solo para los Patrones.
La Ruta 16, una de las líneas de transporte colectivo más utilizadas en la zona metropolitana de Cuernavaca, ha visto incrementos en las tarifas del pasaje en los últimos años. Sin embargo, estos ajustes no se traducen en mejoras para los choferes o para las unidades. Según los testimonios recopilados, los conductores mantienen el mismo sueldo base, mientras que los dueños, encabezados por Dagoberto Rivera, se embolsan las ganancias extras. “Eso solamente es beneficio para los patrones, ya que los chóferes siguen con el mismo sueldo”, afirma un chofer que pide el anonimato; ya que ha trabajado en esta ruta por más de cinco años.
Pero los abusos no terminan ahí. Los conductores son obligados a firmar hojas en blanco que igual sirven como renuncia voluntaria o como documentos de aceptación, un mecanismo de control que les deja expuestos a despidos arbitrarios e injusticias. Además, los choferes cada fin de año deben firmar documentos donde constan montos de aguinaldo que nunca reciben.

“Te hacen firmar 3 hojas en blanco cada año y ni oficios nuevos hacen, solo le van cambiando el monto: este año el aguinaldo fue de $4,500 pesos y no nos dieron nada. Además si no firmas no hay salida para trabajar o te corren”, detalló un checador cercano a la operación diaria.
Este aguinaldo fantasma, que es ser un derecho laboral, se convierte en una ilusión, y los choferes carecen incluso de seguro médico o social, violando normas básicas de la Ley Federal del Trabajo.
-El negocio del diésel huachicolero: Tanques propios y obligaciones de carga.
El núcleo de las acusaciones contra Dagoberto Rivera Jaimes radica en su presunto involucramiento en el huachicoleo de diésel en Morelos. Fuentes revelan que el presidente de la Ruta 16 opera tanques propios de combustible ilegal, tanto en la base de Campo Verde, ubicada en la colonia Pueblo Viejo del municipio de Temixco, así como en la colonia Josefa Ortiz de Domínguez del municipio de Jiutepec.
Este diésel, que no sería otra cosa que “huachicol”, ese que el presidente Andres Manuel Lopez Obrador combatió, se distribuye exclusivamente a las unidades de la Ruta 16, generando ganancias millonarias que se reparten entre un círculo cerrado de dueños, amigos todos de Dagoberto.

Los choferes no tienen opción: deben cargar sus unidades en estos tanques ilícitos o se les niega la salida para trabajar. “En la Ruta 16, el presidente (Dagoberto Rivera) tiene sus propios tanques de diésel en Pueblo Viejo y en la Josefa, y de ese diésel huachicolero, toda la ganancia se la reparten entre los mismo dueños, ya que obligan a los choferes a cargar ahí y si no, no les dan salida y hasta los corren “, explica un conductor más que decidió alzar la voz, pero igualmente solicitó el anonimato por temor a represalias.
El esquema es aún más lucrativo para los dueños: el combustible se vende a los choferes como “BioDiésel”, a un precio de $25.70 por litro, pero se adquiere a solo $16 por litro, de acuerdo con datos recopilados por uno los choferes. Cada conductor debe cargar un mínimo de 40 litros al día, lo que genera un sobreprecio diario significativo.
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“Dicen que es BioDiésel y nos obligan a cargar mínimo 40 litros al día/ nos lo dan en $25.70, Y ellos lo compran en $16 por litro, todo por ordenes de Dagoberto, ya que él es el presidente de Ruta 16 y se hace lo que el dice”, confirma otro testimonio.
Este margen de ganancia, multiplicado por decenas de unidades, representa un flujo de ingresos directo e ilícito que evade impuestos y regulaciones ambientales, ya que el BioDiésel huachicolero no pasa por controles de calidad ni certificaciones oficiales.
-Las Cuotas Diarias y el Robo de Aportaciones.
Además del combustible, los choferes enfrentan una serie de cuotas obligatorias que erosionan sus ingresos: la cuenta diaria oscila entre $1,300 y $1,400 pesos, pero adicionalmente deben aportar $100 pesos de su bolsillo: $20 para un supuesto “seguro” y $80 para un “GPS” que, según las denuncias, las unidades ni siquiera poseen.

Antes de la pandemia, estas aportaciones se devolvían a los conductores al final del año, pero ahora se quedan en manos de los dueños, liderados por Dagoberto. Este cambio representa una retención anual de miles de pesos por chofer y unidad, agravando su precaria situación económica. En un contexto donde el salario mínimo en el sector del transporte público apenas cubre las necesidades básicas, estas prácticas equivalen a un robo sistemático.
Este esquema no solo afecta a los choferes, sino que tiene ramificaciones más amplias: el uso de biodiésel huachicolero contribuye al mercado negro de combustibles en México, un problema que ha costado miles de millones al erario y que incluso ha generado violencia; Además, la falta de seguros y bonos viola derechos laborales, exponiendo a los trabajadores a riesgos sin ningún tipo de protección.

Dagoberto Rivera, como presidente de la Ruta 16, ejerce un control absoluto: estas denuncias exhiben un patrón de autoritarismo que podría configurarse como extorsión laboral. Autoridades como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) deberían investigar estos hechos, mientras que la Guardia Nacional deberá intervenir en el aspecto del huachicoleo al ser un tema de índole federal.
Los chóferes, temerosos de perder su fuente de ingreso, piden anonimato, pero su valentía al denunciar abre la puerta a una posible reforma en el sector. ¿Hasta cuándo continuará este ciclo de explotación? Este reportaje es un llamado a la acción para que las instituciones actúen y restituyan la dignidad a quienes mantienen en movimiento a la sociedad.

Nota: Los nombres de los denunciantes se mantienen en reserva para proteger su seguridad. Esta investigación se basa en testimonios verificados internamente, y se invita a las partes involucradas a proporcionar su versión de los hechos.
Información de Tony Díaz







