Gloria Marín, la diva olvidada del cine mexicano

Gloria Marín, la diva olvidada del cine mexicano
Gloria Marín, la diva olvidada del cine mexicano

Gloria Marín se caracterizó en la actuación, a diferencia de Dolores del Río o María Félix, que fueron cuestionadas por sus capacidades histriónicas

Hablar de Gloria Marín es referirse a una de las máximas estrellas de la época de oro del cine mexicano que brilló como pocas entre los años 1935 y 1958, a la par de figuras como María Félix, Dolores del Río o Katy Jurado.

Nacida en la la Ciudad de México el 19 de abril de 1919 bajo el nombre Gloria Ramos Luna, era hija de la bailarina María Laura Ramos Luna (Laura Marín) y del industrial Pedro Méndez Armendáriz.

Comenzó su carrera a los seis años inició su carrera al lado de su madre, quien tenía una compañía de teatro y continúa trabajando en teatros y carpas del viejo centro de la Ciudad de México con el nombre artístico de “La precoz Glorina”.

Con una fructífera trayectoria en los teatros de la época, en el Mayab la descubre Joaquín Pardavé, quien le ofrece su primera oportunidad en la pantalla grande en la película Don Juan Tenorio, sin embargo termina no participando en ella al tener nueve kilos de sobrepeso.

Tiempo después debuta el cine con Los millones de Chaflán, comenzando una de las carreras más vertiginosas y fructíferas en la industria, acumulando 19 largometrajes tan solo entre 1938 y 1941.

Compartiendo créditos con Sara García, Cantinflas o los hermanos Soler, su coestelar que marcaría tanto su carrera como su vida fue Jorge Negrete, a quien conoce durante la filmación de ¡Ay Jalisco, no te rajes!, con quien mantuvo una intensa relación, viviendo en unión libre por once años (algo nada común en aquel tiempo).

Estando unidos sentimentalmente por más de una década, también protagonizaron en la pantalla grandes historias en casi todas sus películas filmadas durante ese periodo, sobresaliendo sin duda Historia de un gran amor de Julio Bracho y Una carta de amor de Miguel Zacarías.

Nominada al premio Ariel y ganadora de dos Diosa de Plata, Gloria Marín se caracterizó en el mundo de la actuación, a diferencia de Dolores del Río o María Félix, que muchas veces fueron cuestionadas por sus capacidades histriónicas, dando el paso del cine a la televisión, en donde también destacó por tres décadas con trabajos como La Hiena, Hermanos Coraje, Un rostro en el pasado, La madrastra y la entrañable madre superiora en Mundo de Juguete.

Finalmente, Gloria Marín murió en la Ciudad de México el 13 de abril de 1983 por un paro cardíaco causado por un enfisema pulmonar, producto de su fuerte adicción al cigarro.

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