
Autoridades de India autorizaron la caza de un elefante considerado peligroso tras la muerte de 20 personas en Jharkhand, en un caso que revela el choque entre fauna y desarrollo
El gobierno de India autorizó medidas extraordinarias para neutralizar a un elefante macho solitario señalado como responsable de una serie de ataques mortales en zonas rurales del estado de Jharkhand. La decisión se tomó luego de que las autoridades confirmaran al menos 20 personas fallecidas y otras 15 heridas, en un episodio que ha generado alarma social y reavivado el debate sobre la convivencia entre comunidades humanas y vida silvestre.
Desde inicios de enero, el animal ha sido catalogado como de alto riesgo debido a su comportamiento agresivo en el distrito de West Singhbhum, una región boscosa marcada por una intensa actividad minera. Entre las víctimas se encuentran menores de edad, personas adultas mayores y un cuidador profesional de elefantes, lo que incrementó la presión pública para actuar con rapidez.
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Las autoridades forestales informaron que la prioridad inicial es la captura con vida del ejemplar. “Estamos tratando de rastrear y rescatar a este elefante que causó tantas muertes”, declaró Aditya Narayan, funcionario del departamento forestal estatal, al confirmar el número de fallecimientos. Sin embargo, reconoció que la legislación vigente permite su abatimiento si la captura resulta inviable y persiste el riesgo para la población.
El operativo se ha visto complicado por la desaparición del elefante desde el viernes pasado. Aun así, equipos especializados mantienen patrullajes constantes apoyados con drones, cámaras térmicas y elefantes domesticados, conocidos como kunkis, entrenados para internarse en áreas donde no pueden ingresar vehículos. Las autoridades confirmaron además que el animal cruzó hacia el estado vecino de Odisha, lo que obligó a establecer coordinación interestatal para continuar su localización en zonas forestales densas, incluidas áreas naturales protegidas.
El temor se ha extendido a más de 20 aldeas, donde muchas familias han optado por suspender actividades agrícolas o permanecer en sus viviendas durante la noche. En respuesta, se desplegaron recorridos de seguridad en comunidades vulnerables. “Patrullas policiales y vehículos del departamento forestal recorren las comunidades para brindar apoyo básico y evitar nuevos ataques”, explicó un dirigente local.
Especialistas en fauna consideran que el comportamiento del elefante podría estar vinculado al estado de musth, una fase fisiológica en machos caracterizada por un aumento extremo de testosterona que los vuelve impredecibles. También se investiga si el ejemplar presenta heridas provocadas por trampas o intentos previos de ahuyentamiento. A ello se suma la fragmentación de corredores biológicos, pues la expansión minera en West Singhbhum ha reducido el hábitat natural y forzado a los elefantes a desplazarse por asentamientos humanos en busca de alimento.
El caso expone un problema estructural en India, donde cada año se registran cientos de muertes humanas por ataques de elefantes y, al mismo tiempo, decenas de estos animales mueren por electrocución, atropellamientos ferroviarios o represalias. El país alberga cerca del 60 por ciento de la población mundial de elefantes asiáticos, una especie clasificada En Peligro, confinada hoy a una fracción de su territorio original. Las autoridades y organizaciones ambientales advierten que, sin una gestión integral del territorio, episodios como el de Jharkhand seguirán repitiéndose.







