
Irán aplicó un corte masivo de internet para contener protestas que cumplen 12 días y ya se han extendido a la mayoría del país contra el régimen clerical
Las autoridades iraníes recurrieron a un bloqueo generalizado de internet como medida para intentar frenar las movilizaciones sociales que, tras doce días consecutivos, se han convertido en el mayor desafío interno para el régimen desde 2022. La interrupción del servicio se registró en 25 de las 31 provincias del país, de acuerdo con reportes oficiales y medios locales.
En Teherán, manifestantes ocuparon una de las principales arterias de la capital como parte de las acciones de protesta que continúan pese a las restricciones. Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre, cuando comerciantes de la capital salieron a las calles para denunciar el aumento de precios y el desplome del rial. A partir de ese momento, el descontento se propagó rápidamente hacia otras ciudades, ampliando el alcance del movimiento.
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El crecimiento de las protestas ha estado acompañado por un saldo violento. Fuentes oficiales y medios estatales han reconocido al menos 21 personas fallecidas, entre ellas integrantes de las fuerzas de seguridad. No obstante, organizaciones defensoras de derechos humanos ofrecen cifras más elevadas. La oenegé Iran Human Rights sostiene que el número de manifestantes muertos asciende al menos a 45, incluidos ocho menores de edad.
La situación también generó reacciones internacionales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia directa a las autoridades iraníes y amenazó con represalias si se intensifica la represión. “Les hice saber que, si empezaban a matar gente, (…) los golpearemos muy duro”, afirmó el mandatario durante una entrevista con el periodista Hugh Hewitt.
Desde Teherán, el presidente iraní Masud Pezeshkian adoptó un tono distinto al exhortar públicamente a las fuerzas de seguridad y a las autoridades a actuar con prudencia. El mandatario reiteró su llamado a “la máxima moderación” frente a los manifestantes y subrayó la necesidad del “diálogo” y de “escuchar las reivindicaciones del pueblo”, en un contexto marcado por la tensión social y el endurecimiento de las medidas de control.







