La CDMX y sus fantasmas

Dentro de la riqueza de nuestro país no podían faltar las historias de terror y aparecidos. Sigan leyendo y díganos cuál se sabían

Muchos por aquí son fanáticos de personajes de terror sacados de películas extranjeras, sin embargo, desconocen que en nuestro país tenemos varias historias de miedo además de la famosa Llorona. ¿Como cuáles? Sigan leyendo y entérense.

 

La monja cocinera

En 1912 se fundó el famoso Café Tacuba, en lo que fuera una antigua casona del siglo XVI, parte de un antiguo convento de monjas clarisas. Los empleados y comensales cuentan que a menudo se suele ver una sombra difusa caminando entre las mesas ¡e incluso hasta en la cocina! Hay quienes creen que esta aparición es el espíritu de Sor María Blasa de Sacramento, una monja del siglo XVII que fue enclaustrada por la fuerza por su padre para evitar que se dedicara a lo que más amaba: la cocina. Ya como monja, Sor María se dedicó a atender a las mujeres internas en el Hospital del Divino Salvador (un manicomio), que se encontraba a espaldas del café. Uno de los internos se enamoró perdidamente de la monja, pero ella era fiel a su celibato y lo rechazó. Cierto día, el paciente asesinó a su objeto de deseo y Sor María murió pocos minutos después. ¿Será este su espíritu? Vayan al Café Tacuba y averígüenlo. Si no la ven, por lo menos cenarán muy rico en un lugar repleto de historia.

 

Los Reos del Palacio Negro

Hoy en día, “El Palacio Negro” de Lecumberri alberga al Archivo General de la Nación, pero no hace muchos años fue uno de los lugares más terroríficos del país. Inaugurado en 1900, la prisión de Lecumberri llegó a albergar hasta 5000 personas, cuando fue construida para un máximo de 800. Personajes de la talla de Pancho Villa, Siqueiros, José Revueltas, Álvaro Mutis y hasta el cantante Juan Gabriel fueron recluidos en las celdas, las cuales guardan secretos muy oscuros. Durante las obras que lo convirtieron en archivo se encontraron huellas de tortura, golpizas y humillaciones, además de restos humanos. Aunque dejó de ser prisión hace casi cuatro décadas, el terror continúa: Sin importar si es de día o de noche, se escuchan gritos y lamentos tortuosos. Son populares las apariciones de presos, médicos, suicidas y hasta la de un charro vestido de negro, horripilante arquetipo bastante famoso en tierras mexicanas. Otros hablan del Archivista fantasma que deambula cargando documentos por los interminables legajos y archivos…

 

 

 

La mujer de la vela de la Basílica de Guadalupe

Se dice que en la Basílica de Guadalupe circula una mujer que carga una vela que nunca se apaga: ni con las lluvias o el viento, y que atraviesa las paredes y reza. Sobre la vieja Basílica se dice que las campanadas del lugar son escuchadas sin que nadie las toque. Es uno de los sitios más viejos de la ciudad.

Las razones para la aparición constante de esta mujer suelen estar asociadas a motivos religiosos. Muchas personas creen y con justa razón que se trata de una mujer que incluso en su muerte está terminando una manda, o como cualquier otro fantasma, aún tiene asuntos pendientes por resolver en la Tierra.

 

 

Don Dongo

El 24 de Octubre de 1789, en lo que hoy es la Calle de Donceles (esa callecita repleta de librerías “de lo viejo”) ocurrió un hecho que escandalizó a toda la ciudad de México: En la residencia de Joaquín Dongo fueron asesinadas once personas y un perico (la mascota). Nadie sabe qué provocó la masacre. Unos dicen que fue por una deuda de Don Dongo, otros dicen que fue por un robo. Hay hipótesis más descabelladas que apuntan a que el autor intelectual fue el mismísimo Lucifer que, tras haber cumplido la petición de dinero y fama de Don Joaquín, regresó a cobrar su cuota de sangre. Semanas después de este sangriento hecho, y aunque no se tenían pruebas suficientes, tres personas fueron detenidas y condenadas a morir públicamente. Sin embargo, toda la sociedad sabía que los tres detenidos no eran culpables. Todos los capitalinos señalaban al Demonio como el homicida. Hoy en día los habitantes del Centro saben que no deben caminar sobre Donceles por las noches, mucho menos si es la noche del 23 de octubre ya que cuentan que el espíritu de Don Dongo ronda la calle, aún buscando a sus asesinos.

 

 

La Enamorada

Las iglesias y conventos suelen ser algunos de los lugares más misteriosos que pueden existir, y en la Ciudad de México abundan. Uno de ellos es el antiguo Convento de la Concepción, el más antiguo del país y del continente americano. La leyenda cuenta que una mujer llamada María Gil se enclaustró aquí después de una decepción amorosa. La familia de María estaba en contra de su relación con un hombre de apellido Urrutia. Para acabar con su noviazgo la familia de la joven le ofreció dinero a su pretendiente y este acabo aceptándolo y huyendo a Veracruz. Al parecer el enclaustramiento no fue suficiente y María seguía sufriendo por su amor perdido. Finalmente se quitó la vida colgándose en un árbol de duraznos dentro del convento. Cuentan que desde la colonia y hasta nuestros días el cuerpo de la joven aparece colgado en un árbol cercano. Otros afirman que en los pasillos del convento y de la iglesia se escuchan aún los lamentos de María…

 

 

Los niños del panteón San Isidro

En Azcapotzalco, se habla de dos niños fantasmales que se aparecen en las inmediaciones del panteón San Isidro. La primera es “Nany”, una niña pequeña que se aparece fuera del panteón, y que tiende a ocasionar que los vehículos que pasan por la avenida Manuel Salazar se estrellen al aparecer frente a ellos. Otro es “David”, un niño que se le aparecía a los sepultureros y les pedía que le dijeran a su madre que lo dejara descansar en paz, ya que la mujer visitaba la sepultura del pequeño todos los días.

 

 

El niño de la diadema

Los técnicos del Teatro de la Ciudad cuentan que nunca ocupan las diademas para comunicarse, entre ellos, pues cuando lo han hecho se puede escuchar cómo rebota una pelota y luego la voz de un niño que los invita a jugar con él. Algunos de los técnicos cuentan que hasta su nombre pronuncia.

 

No sé a ustedes, pero a mi sí me dieron escalofríos algunas de las historias.

¿Se saben alguna otra? ¡Compártanla con nosotros!

 

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