La ciudad de la prostitución

La ciudad de la prostitución
La ciudad de la prostitución
La ciudad de la prostitución
La ciudad de la prostitución

De pie sobre las banquetas, sentadas en alguna banca o recostadas sobre alguna cama en los hoteles. Sus sombras llenan las plazas y los parques de esta, la «ciudad de las putas».

Más allá de las zonas de tolerancia que vienen a la mente cuando se habla del tema, tal vez por lo recurrente en su mención como Tlalpan o Sullivan, existen más de 70,000 prostitutas en la Ciudad de México, según cifras del INEGI.

Mujeres que vieron en las bondades del cuerpo femenino la forma de ganarse el sustento para ellas y sus familias y a veces incluso un lugar en la sociedad, aunque invisible, es un lugar que las identifica, las hace parte de algo en algún lugar del imaginario colectivo.

El estereotipo de una mujer sucia, relacionada íntimamente con los vicios, con falta de escrúpulos y que aparentemente vive como los vampiros, siendo parte de una ficción que sale únicamente de noche y que pocos se atreven a mirar de frente, ayuda poco o más bien nada a entender la realidad de sus vidas y del servicio que proporcionan.

¿Qué dan? ¿Por qué las buscan? ¿Por qué su oficio prevalece en una época en la que acostarte con alguien es más fácil que hacer amistad?

Más allá de las redes de trata de personas y la corrupción que impera en la operación de las instituciones de gobierno y de seguridad, existe dentro del mercado de la prostitución un amplio porcentaje de mujeres y hombres que decidieron tomar este camino para obtener dinero.

Se encuentran por toda la ciudad. Existen zonas toleradas en donde a la vista de elementos de seguridad, ofrecen sus servicios, supuestamente en horarios también tolerados y fuera del ojo de los menores de edad.

La realidad es muy distinta, la prostitución ha salido de control y no parece que se esté haciendo nada al respecto. Uno de los lugares con más afluencia en la Ciudad de México, es testigo de esta problemática.

Dentro de las instalaciones del  Servicio de Transporte Colectivo Metro, se ejerce la prostitución frente a los usuarios de todas las edades y a todas horas del día. Hidalgo, una estación considerada como zona roja debido a las características de su ubicación, cuenta con un módulo de vigilancia y monitoreo, delante del cual la oferta de servicios sexuales se lleva a cabo sin reacción alguna de las autoridades.

Mujeres que ofrecen servicios que van desde 100 hasta 300 pesos, y aunque se encuentran presentes todos los días, son invisibles como personas. El tema ha llegado a ser sólo una estadística más y un problema mencionado de manera genérica, no existen políticas públicas ni instituciones gubernamentales que las contemplen con sus características particulares, aquellas que llegaron a las calles por diversas razones, pero no por secuestro, o por explotación de redes de trata de personas.

Prostitución en las calles de la CDMX
Prostitución en las calles de la CDMX

Se estima que más de 50,000 mil prostitutas en la Ciudad de México son mayores de 40 años, muchas viven en situaciones precarias o situación de calle, además tienen varios factores en común; violencia, abandono y pobreza desde la infancia.

El castigo social que se ejerce en su contra al saber a lo que se dedican es evidente, muchas de ellas han sido acosadas en los lugares en donde viven, segregadas por sus familias, juzgadas por el entorno que las invisibiliza como personas. Poco se sabe de la realidad que viven, fuera del estereotipo con que están marcadas.

Carencia de valores, vicios, incluso deshumanización; las personas que ejercen la prostitución han sido objetualizadas por la sociedad. Casi nadie que no contrate sus servicios, las mira o acepta su existencia.

En el centro de la ciudad, se encuentra Centro Madre Antonia, un lugar que desde 1990 presta servicio y cobijo a las mujeres en condición de prostitución, comandado por madres de la congregación Oblatas del Santísimo Redentor, y las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.

El objetivo es dignificar a estas mujeres ante ellas mismas y que puedan saberse capaces de obtener una vida digna y reinsertarse con calidad a la sociedad, brindan servicios de salud, educación, albergue temporal y también estancia infantil.

Algunas ya retiradas de la prostitución y otras que aún la ejercen pero buscan salir pronto de las calles, estas mujeres conviven en el centro a donde también llevan a sus hijos, reciben apoyo psicológico y pueden acceder a terminar sus estudios.

Ahí encontramos en los testimonios de las asistentes, muchas de las razones que las han llevado a vender su cuerpo, madres solteras que se vieron de un día para otro en la calle sin techo y sin comida, mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, o que viajaron desde algún estado de la República a la ciudad buscando oportunidades de trabajo y encontraron abuso y marginación.

Pese a esto y al oficio sexual que ejercen, cuentan que en su día a día son madres, que hacen de comer, llevan a sus hijos a las escuela, juegan con ellos y trabajan para poder evitar que padezcan la violencia y la marginación que las llevó a ellas a ejercer la prostitución.

Pese a que existen estas historias de mujeres que han decidido tomar este oficio para sobrevivir y de las organizaciones como Centro Madre Antonia, no olvidemos que la práctica de los servicios sexuales ante el cobijo y la negligencia del gobierno y de la misma sociedad, ha permitido que la prostitución abone al clima de inseguridad e ilegalidad en una ciudad en donde la violencia de género permea todos los sectores. Aunado a que no existe un trabajo real para diferenciar a quienes ejercen la prostitución de manera voluntaria de quienes viven siendo explotadas por redes de trata de personas delante de las autoridades.

La falta de políticas públicas en este sentido permite que este sector de riesgo, crezca cada día, pues es parte del círculo vicioso y eslabón fundamental en el incremento de enfermedades de transmisión sexual, violaciones, embarazos no deseados, infantes en situación de calle y pobreza.

Ignorar la prostitución y no realizar regulaciones constitucionales sobre el trabajo sexual, es evadir el origen de un gran problema en una ciudad en donde más del 50% de mujeres arriba de los 15 años han sido víctimas de violencia sexual y no existen programas orientados a que las mujeres ofrezcan o no servicios sexuales dejen de ser consideradas como un objeto.

 

Esta colaboración se realizó a partir de #LaOtraProstitución, serial de reportajes de nuestro compañero Efrén Argüelles presentado durante el noticiero Imagen Noticias con Francisco Zea.

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