La fuga de Pablo Escobar

Pablo Escobar

 

Pablo Escobar  es uno de los narcotraficantes más grandes de Colombia. Fue el fundador del Cartel de Medellín, conocido casi en todo el mundo, su vida ha sido tema de libros y series de televisión. Sin duda, un hombre que marcó la historia del narcotráfico en el mundo.

A la edad de 20 años comenzó a involucrarse en la producción y comercialización de marihuana y cocaína. Escobar fundó el Cartel de Medellín, organización que en su auge, monopolizó el negocio de la droga desde su producción hasta su consumo, controlando el 80% de la producción mundial de cocaína y del 75% del mercado ilícito en Estados Unidos. Logró solidificar su organización criminal y acumuló gran parte de su fortuna, la cual fue considerada entre los 25 000 y 30 000 millones de dólares, esto lo consagró como uno de los hombres más ricos del mundo, motivo por el que apareció en la revista Forbes durante siete años consecutivos.

Un hombre controvertido en su trato y en su desarrollo siempre en la línea del bien y del mal, se caracterizó por tener una extraña mezcla de violencia, sangre, paternalismo y filantropía para lograr sus fines. No tenía piedad ante sus enemigos y competidores, ordenaba asesinatos, estimulaba intrigas o conspiraba contra figuras influyentes de la política o el Gobierno colombiano.

Un hombre odiado y querido por el pueblo colombiano ayudando a los desprotegidos, dando de comer a los mendigos, construyendo casas para los pobres de Medellín, mandando a hacer campos de fútbol para los niños de los suburbios, lo que le proporcionó un fuerte e incondicional apoyo en los barrios más pobres de la ciudad.

A los 40 años, Pablo Escobar ingresó voluntariamente a prisión, el 19 de junio de 1991, La Asamblea Nacional Constituyente de Colombia tuvo que aprobar, como requisito para su entrega, la no extradición de colombianos.

Pablo Escobar Carcel

Su estancia en prisión fue en la cárcel llamada La Catedral una prisión construida a la medida del narcotráficante, la cual se encontraba en unos terrenos adquiridos por el mismo Escobar, y que contaba con innumerables lujos para él y sus asociados, además de una fuerte seguridad brindada por el Ejército Colombiano en su exterior, espacio aéreo restringido y las autoridades penitenciarias designadas por el Estado para custodiar su reclusión, la mayoría eran sicarios de Escobar con uniformes de guardia carcelaria.

A principios de julio, el gobierno colombiano ordenó el traslado de Pablo Escobar a otro penal, tras comprobarse que seguía involucrado en el tráfico de drogas y en el asesinatos de varias personas. Para evitarlo, el 22 de julio de 1992 inició un motín en la cárcel, el narcotraficante tomó como rehenes a cuatro funcionarios judiciales que habían llegado a La Catedral, para cumplir su traslado.

Se atrincheró con 14 de sus hombres en un túnel secreto que había construido en el penal, afirmando que estaba dispuesto a morir antes que cambiar de prisión. El entonces presidente de Colombia, César Gaviria, ordenó la intervención del Ejército, que rescató a dos de los rehenes, el director de prisiones, Hernando Navas Rubio, y el viceministro de Justicia, Eduardo Mendoza y detuvo a cinco lugartenientes de Escobar. Según la versión oficial, los otros dos rehenes murieron a manos de los reclusos.

Escobar y nueve de sus hombres lograron escapar por una red de túneles secretos que existía en el penal. Para ello pudieron utilizar máscaras antigas, según el testimonio de la última persona que lo vio, el coronel Hernando Navas Rubio.

Eduardo Mendoza, viceministro de Justicia y rehén de Escobar durante su fuga, aseguró que el motín fue liderado por el propio Escobar. Narró cómo uno de sus hombres, al que llaman Popeye, tomó un radioteléfono y dio órdenes de poner bombas en los colegios y varios sitios de Medellín, y gritaba: «Va a llover dinamita sobre todos». El funcionario aseguró que los narcotraficantes quitaron las armas a los guardianes del penal y que constantemente amenazaban con asesinarlo a él y al director general de prisiones.

Fue así como Pablo Escobar escapó de prisión el 22 de julio de 1992, huyó caminando, rodeando las montañas y aprovechando la neblina que cubría la zona y el apagón de la llamada Hora Gaviria, dejando en el peor de los ridículos al gobierno colombiano.

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