La industria automotriz mexicana en la era de Trump

La industria automotriz mexicana en la era de Trump
La industria automotriz mexicana en la era de Trump
Mastretta MXT
Mastretta MXT

Una de las ventajas que tuvo México con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá fue el crecimiento de la industria automotriz. De las 11 plantas anunciadas para América del Norte, nuestro país se quedó con 9. Esto nos ha convertido en el cuarto exportador mundial de automóviles sólo por debajo de Japón, Alemania y Corea del Sur. El 80% de la producción se fabrica para la exportación. Y después del procesamiento de alimentos es la segunda actividad que más aporta a la economía de México.

Desafortunadamente, el tener una producción pensada en abastecer principalmente al mercado estadounidense, nos ha puesto en aprietos ahora que Donald Trump inició una campaña que busca que las fábricas automotrices regresen a Estados Unidos. Lo que de entrada ha disparado la paridad peso-dólar y ha provocado que firmas como Ford y Chrysler hayan cancelado la instalación de nuevas plantas en el interior de la República.

Irónicamente, estas dos marcas además de General Motors le deben a México su permanencia en el mercado internacional. Ya que en el 2009 tuvieron una de sus peores crisis que los llevó a buscar países donde resguardar sus plantas para bajar costos y optimizar operaciones, siendo nuestro país la opción más viable que al tiempo los salvó de la quiebra.

Este problema no sólo le ha pegado al país, ya que empresas mexicanas han empezado a cancelar la compra de flotillas para este año con Ford por su decisión de salirse de nuestro territorio. Por otra parte GM ha expresado su interés por permanecer aquí, pero estará a la espera de pláticas con Trump para saber cómo resolverán el asunto de los aranceles en caso de quedarse. Por lo pronto ya anunció que retirará 100 puestos, con el traslado de parte de su producción a Michigan.

Las amenazas del que será el presidente número 45 no paran ahí. Ha advertido a Toyota y BMW con subirle los impuestos por cada auto que entre a Estados Unidos en caso de no migrar sus plantas a su país. Sin embargo, estas marcas ya han dejado claro que sus estrategias comerciales son decididas por ellos y no por los caprichos de un mandatario.

Quizá en estos tiempos difíciles sea momento de pensar de forma global y dejar de nadar cerca de la orilla. Si los mercados asiáticos y europeos han decido apostar por México, tal vez sea momento de demostrar que no sólo somos un país maquilador, pues contamos con una interesante historia de creación y ganas por querer incursionar como fabricantes de una marca nacional.

Nuestro primer intento vino en la década de los 60, Impulsora Mexicana Automotriz, después conocida como FANASA, le compró a la fábrica alemana Borgward, dos líneas de producción que para 1967 derivó en la producción del primer automóvil fabricado en México.

Con el tiempo, la calidad de la producción y los acabados de los vehículos hicieron que estos modelos fueran preferidos por los consumidores por encima de un Ford Galaxie o el propio Mustang, ya que el terminado estaba al mismo nivel, con un precio sumamente competitivo. Desafortunadamente y a pesar de que todo estaba funcionando, la empresa tuvo que cerrar en parte debido a las condiciones políticas de México que estancaron la producción. Ya que en aquellas épocas el gobierno obligaba a los fabricantes a utilizar sólo componentes nacionales, la importación estaba restringida y por supuesto al tener que absorber estos costos llevó a la fábrica a cerrar sus puertas. Algo que le podría pasar a las medidas de Trump, en un mercado totalmente globalizado.

Sin embargo, y a pesar de lo anterior, los diseñadores, ingenieros y creadores mexicanos no han parado en sus intentos por arrancar una industria automotriz nacional. Y a últimas fechas hemos presenciado muy buenos intentos. Desde el famoso “coche tortilla” el Mastretta MXT, hasta el Inferno Exotic Car, pasando por el VUHL 05 y el RON RXX. Autos que si bien están todavía muy lejos de alcanzar a las marcas italianas o alemanas, han generado buenas impresiones a nivel internacional, quienes ven a México como un posible creador a largo plazo, si no dejan de luchar por competir en este mercado.

Quizá sea utópico pensar que nuestro país algún día pueda ser considerado por sus creaciones automotrices, pero los últimos resultados son un gran aliciente para saber que vamos por buen camino. Ya que a nivel intelectual, no estamos tan lejos de quienes actualmente lideran el mercado. Quizá el desprecio del nuevo presidente de nuestros amigos del norte sea el empujón que nos hacía falta para despegar.

VUHL 05
VUHL 05

EN LA GUANTERA: En sus últimas declaraciones sobre el tema, Donald Trump amenazó a BMW que de seguir con su proyecto de construir su fábrica en México, tendrían un arancel del 35% para vender sus autos en Estados Unidos. Peter Schwarzenbauer, miembro del directorio de administración de BMW respondió declarando que el proyecto de la planta de San Luis Potosí seguirá. Cuando se les cuestionó a los alemanes sobre la posibilidad de que este problema haga que bajen sus ventas, ellos se limitaron a decir que si se presenta esta situación, harán mejores coches que se ganen la preferencia del consumidor. Esa, sí es la actitud.

 

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