La salud mental es responsabilidad de todos, mira cómo ayudar a alguien con este padecimiento

Debemos evitar comunicarnos cuando estamos enfadados, frustrados o cansados pues probablemente digamos algo que hiera a la otra persona

En el marco del Día Internacional de la Salud Mental, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) informaron que la ansiedad y depresión son los principales problemas de salud pública entre los jóvenes.

De acuerdo con el coordinador de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, de la Facultad de Medicina, José Javier Mendoza Velásquez, este tipo de trastornos afecta principalmente a las mujeres, iniciándose antes de los 14 años de edad, motivo por las que no son detectadas ni atendidas.

Se estima que los jóvenes mexicanos de entre 12 y 24 años sufren depresión a nivel nacional, lo que representaría aproximadamente 2.5 millones de personas atravesando por esta afección mental.

Ya sea una depresión, un trastorno de ansiedad o incluso cosas más crónicas como una esquizofrenia o un trastorno de personalidad, las personas que pasan este tipo de cuadros mentales pueden ser auxiliados por las personas que diariamente conviven con ellos a través de sencillas acciones que los ayudarán a aclarar su mente e inclusive aceptar la ayuda profesional, saliendo de su aislamiento.

Qué NO decir

Es muy importante reconocer las señales que emite una persona cuando atraviesa por una problemática específica, además si cuentan con la cercanía que te permita indagar un poco sobre la situación que está viviendo, acércate a él o ella para averiguar un poco más.

Una vez que reconozcas y sientas empatía por su situación , inicia por reconocer acciones y expresiones que a ti te molestaría escuchar si estuvieras viviendo lo mismo, por lo que te recomendamos evitar:

  • No eres el único con una enfermedad mental. Nunca realices una comparación o crítica sobre el cómo está intentando solucionar su problematica, pues esta actitud le resta importancia a lo que siente.
  • No lo uses de excusa. Esta es típica frase de padres y familiares. Puede ser que una persona con trastorno mental utilice lo que padece para obtener beneficios o tener una excusa para no hacer cosas, pero también puede que nos estemos equivocando. En cualquier caso con esta frase no conseguiremos nada más que hacer que el otro se sienta peor o se ponga a la defensiva.
  • ¡Supéralo! No es para tanto. A veces cuando nos frustramos al convivir con una persona con problemas, la impotencia y la rabia nos pueden llevar a decir cosas así. Esto puede ser interpretado de forma muy negativa, como si no nos importara la persona, como si no la quisiéramos cuidar, como si su problema fuera fácil de solucionar y el fuera estúpido por no hacerlo.
  • No lo estás intentando. Esta frase es como una profecía auto-cumplida, por lo que te sugerimos evitarla. No sabes realmente cómo se siente esa persona por dentro, puede que sí lo esté intentando pero no a nuestro nivel de expectativas.
  • No puedes estar así para siempre. Esto pone altos niveles de estrés sobre la persona, la hace sentirse inadecuada. Cada persona tiene su ritmo de recuperación, algunos más rápido y otros más lento. No debemos presionar de esta manera.
  • Tienes que salir más. Si bien es cierto que salir puede ser muy beneficioso para ciertos trastornos, hay otros en los que no es lo más recomendable. Si lo presionas a hacer algo, solo hará que quiera hacerlo aún menos. Además la persona sentirá que la estamos juzgando o que es rara por estar aislada.
  • Estás enfermo. Esto no hace más que acentuar los sentimientos de inadecuación de la persona y condenarla  a ese estado. Una cosa es no aceptar la gravedad de una enfermedad y la otra insistir en ella disminuyendo la autoestima de la persona y sus sentimientos de eficacia para combatirla.

Por supuesto debemos evitar comunicarnos cuando estamos enfadados, frustrados o cansados con la persona pues nuestro lenguaje no verbal será muy obvio, y además probablemente digamos algo que hiera a la otra persona y de lo que pudiéramos arrepentirnos.

Básicamente hay que evitar frases del tipo: “Tienes que…”, “Eres…”, “Deberías…”. No comparar a la persona con otros, no menospreciar sus intentos (por pequeños que sean), no juzgarla ni etiquetarla.

Qué SÍ puedes decir

El objetivo principal de tu presencia en la vida de otra persona será hacerla sentir acompañada, entendida, apoyada y sobre todo tranquila, por ello es muy importante dejarles en claro que estás ahí para juntos encontrar la solución.

  • No estás solo/a. Uno de los problemas de los trastornos mentales es que la persona se siente diferente al resto, inadecuada, como si nadie le entendiera. Hazle sentir que estás a su lado pase lo que pase, que no está sola.
  • Vas a salir de esto de alguna manera. Debemos dejarles saber que el sufrimiento tiene un final, recordar que hay una salida, que hay opciones.
  • Puede que no entienda completamente lo que sientes y por lo que estás pasando, pero entiendo el dolor. Decir esto evita que la persona sienta que minimizas o trivializas su situación, nadie pasa por las mismas situaciones de la misma forma pero todos podemos sentir dolor. Puedes reconfortar a la persona el ver que entendemos el concepto más genérico que es el dolor que siente en ese momento, sea por el motivo que sea, y que queremos estar ahí con ella mientras pasa por ese momento. Decirle a alguien que sabes perfectamente por lo que está pasando es poco realista.
  • Aún hay esperanza. Muchas veces la persona es incapaz de ver por sí misma la salida y nosotros podemos recordárselo. Cuando ellos dejen de creer en que pueden mejorar, es nuestro deber hacerles ver que pueden, que creemos en ellos, en su capacidad, darles esa motivación a través de nosotros. Creer que hay opciones puede significar una gran diferencia.
  • Las cosas no tienen por qué seguir así. Hacerle saber a la persona que tiene opciones, que hay ayuda, que su situación puede mejorar. No obstante hay que ser realistas y no mentir, si es una enfermedad crónica no le diremos que va a desaparecer pero sí que puede mejorar, que vamos a estar ahí para ayudarles y cambiar las cosas, que hay muchas opciones, tratamientos psicológicos, medicación, cambios en la dieta y que puede mejorar.
  • Si has pasado por algo similar o conoces a alguien que lo haya hecho puedes compartir la historia, esto hará que la persona no se sienta sola. De nuevo hay que ir alerta con lo que se dice, la idea no es desmotivarlos más aún sino hacerles sentir comprendidos.
  • Vamos a luchar contra esto y vamos a superarlo. A veces esa motivación externa es necesaria. Cuando ellos no tengan fuerzas les puede ayudar que se las demos nosotros, que demos ese pequeño empujón antes de que se rindan.

Si la persona puede hacer algo no lo hagas por ella, una cosa es mostrar apoyo y la otra victimizar o sobreprotegerla quitándole su autonomía, esto puede ser muy negativo. Para que ella crea en su capacidad de hacer algo, también debes creerlo tú.

Procura además controlar tus propias emociones. Muchos trastornos mentales provocan en el que está viéndolos una escalada emocional, que a su vez empeora el estado del que lo sufre. Las personas con trastornos mentales no necesitan esa reactividad, necesitan personas estables, calmadas y que les ayuden a disminuir su propia activación, no subirla.

Si pese a todo el esfuerzo que has mostrado con la persona a la que ayudas, tú reconoces con claridad que necesita ayuda profesional, no dudes en acercarte a alguna institución o asesoría médica en conjunto.

No solo se trata de llevarlo y dejarlo ahí para que alguien más solucione su problema, sino de estar al pendiente de su recuperación.

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