
Mientras la Inteligencia Artificial transforma oficinas y tareas administrativas, diversos oficios técnicos y manuales aumentarán su salario por su alta demanda
El avance acelerado de la Inteligencia Artificial ha modificado la forma de trabajar en sectores administrativos, financieros y tecnológicos. Sin embargo, lejos de desplazar a toda la fuerza laboral, esta transformación está provocando un efecto paralelo que comienza a consolidarse con claridad: los empleos manuales especializados no solo resisten la automatización, sino que se vuelven más valiosos y mejor remunerados.
De cara a 2026, análisis del Foro Económico Mundial, la OCDE y diversas consultoras laborales coinciden en que muchos trabajos físicos presentan barreras técnicas, económicas y operativas para ser automatizados. La necesidad de presencia humana, adaptación inmediata y toma de decisiones en entornos cambiantes mantiene alta la demanda de estos perfiles, en un contexto donde además escasea la mano de obra calificada.
Uno de los casos más representativos es el de los técnicos electricistas. La modernización de redes, la expansión de energías renovables y la instalación de sistemas industriales han incrementado la necesidad de personal certificado. La transición energética requiere trabajos especializados que no pueden ser ejecutados únicamente por sistemas inteligentes, lo que ha impulsado al alza los ingresos del sector.
La plomería es otro ejemplo de un oficio tradicional que ha evolucionado hacia un trabajo altamente técnico. Diagnósticos complejos, instalaciones inteligentes y mantenimiento de grandes edificaciones demandan experiencia práctica y resolución inmediata en campo. Aunque la IA puede apoyar con recomendaciones, la ejecución sigue dependiendo del conocimiento humano, lo que se traduce en mejores honorarios para los especialistas.
En la industria pesada y la construcción, los soldadores y técnicos industriales continúan siendo indispensables. Si bien existen robots para procesos específicos, su uso está limitado a entornos controlados y requiere inversiones elevadas. En obras públicas, energía y transporte, el soldador humano sigue siendo clave, manteniendo una demanda constante y salarios competitivos.
Los mecánicos automotrices y de maquinaria pesada también figuran entre los perfiles con mejores perspectivas. La llegada de vehículos eléctricos y sistemas asistidos por software ha elevado la complejidad del trabajo, incrementando la necesidad de técnicos que combinen habilidades manuales con conocimientos tecnológicos avanzados.
A esta lista se suman los técnicos en climatización y refrigeración, cuya demanda ha crecido por el cambio climático y las nuevas normas de eficiencia energética. Son empleos que requieren certificaciones, precisión y presencia física continua, factores que dificultan su sustitución por sistemas automatizados.
La construcción especializada continúa siendo uno de los sectores menos automatizados. Carpinteros, instaladores y maestros de obra enfrentan una escasez creciente de personal joven, lo que ha impulsado mejoras salariales y mayor estabilidad laboral. La tecnología puede diseñar, pero no ejecutar obras en condiciones reales.
Finalmente, los técnicos en redes físicas resultan esenciales para sostener la expansión de la conectividad. La instalación y mantenimiento de fibra óptica y antenas exige trabajo de campo permanente, bien remunerado y con perspectivas de crecimiento.
La razón de fondo es clara: la mayoría de estos empleos requiere movilidad, criterio humano y adaptación constante. Automatizarlos resultaría más costoso que capacitar personal especializado. En un entorno cada vez más digital, el trabajo manual calificado se convierte en un recurso escaso y, por lo tanto, en uno de mayor valor económico.







