Mario Almada el “Mexican Power” del cine mexicano

Mario Almada es un representante de lo que en Estados Unidos han denominado como Mexploitation, un cine gacho pero chido. #cinecdotario

mario-almadaSi existe un actor que ha representado el idealismo del mexican power, ese es Mario Almada, conocido como el más chipocludo de los actores mexicanos de acción, una especie de Charles Bronson de petatiux, más rudo que Chuk Norris, un vengador anónimo por naturaleza, serio, hasta seco en su forma de actuar, pero bien machín para los catorrazos, ha enfrentado a bandas enteras de punketeros psicóticos, narcotraficantes, ladrones, policías corruptos, sherifes de diferentes condados, a la migra y hasta al ejército gringo. Nada detiene a este mexican power que con sus películas, y sobre todo con sus videohomes representó a la raza de bronce que se ha cruzado al otro lado o vive en la frontera. En fin, un mexicano que nos salió más cabrón que bonito. Su hermano, Fernando Almada, a la par también hizo su chamba e hicieron un sin fin de películas y sobre todos los llamados videohomes. Juntos han desarrollado un cine difícil de clasificar, podríamos enlatarlos en el cine de acción, pero la estética y las formas de estas películas, no pueden ser encasilladas. Y es por esto que, en este recorrido por el cine mexicano, no podrían faltar estos dos actores, villanos o héroes que han hecho algo inigualable en nuestro cine. Un cine completamente mexicano y surrealista. En esta ocasión, no podíamos dejar de rendirle un tributo muy especial al actor más prolífero de nuestro cine, pero a la vez de los más satanizado, ese es Mario Almada.

La ciudad de Huatabampo, Sonora, vio nacer a Mario Almada Otero en el año de 1923, pero su nacimiento cinematográfico fue con una cinta de lo que conocimos en México como el chilli wertern, “Todo por nada” de Alberto Mariscal de un año crucial también para el país, 1968, cinta que lo hace acreedor a ocho Diosas de plata incluyendo la de actor revelación. Un año después filmaría “El Tunco Maclovio” del mismo Mariscal, cinta que le daría otro reconocimiento pero que a la vez lo marcaría para ser protagónico de ese tipo de películas. Sin embargo Mario Almada pasó por diferentes géneros y como muchos actores del cine nacional, fue encasillado. En los años 70 la política del presidente Luis Echeverría para la producción de cine mediante las turbias manos del estado mexicano, lo orilló a la producción independiente y sobre todo a vivir dentro del cine de una forma marginal y satanizado por el llamado Cine Familiar o cine de arte y su tonta élite. Se mantuvo viviendo de la actuación y pasando por diferentes facetas y géneros, interpretando otros chilli werterns como Los Doce Malditos” de Antonio Tony Sbert, en 1972; reconstrucciones históricas: Aquellos años, de Felipe Cazals, 1972; como patiño de Irma Serrano en La Tigresa, de René Cardona Jr., también de 1972; en cintas de escatología y tremendismo: La isla de los hombres solos, René Cardona, 1973; en segundas versiones como Los desarraigados, de Rubén Galindo, en 1975, sobre la película homónima de Gilberto Gazcón de 1958. Aceptó ser co-estrella de Vicente Fernández, El arracadas, Alberto Mariscal, 1977; en cintas de narcotráfico La banda del carro rojo, de Rubén Galindo, 1976; en adaptaciones literarias, “Divinas palabras”, Juan Ibáñez, 1977; en melodramas rancheros, Mariachi, Rafael Portillo, 1976, y en melodramas urbanos, Para usted jefa, de Guillermo Murray, 1979.

mario-almada-624x351En sus más de 200 películas, el tema de la venganza justiciera es algo que permanece y sobre todo en las películas dirigidas por Rubén Galindo como “Los desalmados” y “Todo el horizonte para morir” las dos de 1970; El pistolero del diablo de 1973; en 1981 reforzó este tema con Cazador de asesinos de José Luis Urquieta, la cual está basada totalmente en la película El Vengador anónimo (Michael Winner, 1974), interpretada por Charles Bronson, un tipo feo y rudo, dulce con las rubias y gandalla con los malos. Algo que encajó perfectamente con la personalidad de Mario Almada.

mario-almadacartelDentro de su filmografía también trabajó en películas con otros temas digamos que más serios o dramáticos, fuera de cintas de acción, por ejemplo La viuda negra de Arturo Ripstein, filmada en 1977 y La fuga del rojo de Alfredo Gurrola, de 1982. Sin embargo, Almada reconoce que, en sus palabras: “Es difícil quedar satisfecho con el trabajo que uno hace, y siempre espera que la siguiente película sea mejor, aunque la gente lo que pide es acción. Hice películas de otro género como “Divinas palabras” o “La india” y no tuvieron éxito, la gente no las fue a ver, prefieren la acción y eso nos ha sostenido dentro de la industria”.

Su legado: Mario y Fernando Almada produjeron muchas películas que dominaron la escena cinematográfica durante las décadas de los 80 y 90, su nicho principal fue el llamado videohome y la distribución de sus películas fue a baja escala pero de una forma efectiva, ya que muchas poblaciones pequeñas de los estados, podían ver sus películas que llegaban a los llamados cineteatros donde eran las máximas figuras del cine de acción mexicano, sobre todo en los estados fronterizos y gran parte de la unión americana, haciendo para los braceros un lazo con su país y del mexicano chingón, dando vida a la frase de: “El que es perico, donde quiera es verde, blanco y rojo”. De las cintas más emblemáticas de su filmografía se encuentra Siete en la mira” de Pedro Galindo III del año 1983, cinta que satanizó al movimiento punk y que fue influenciada nada más ni nada menos por la película Mad Max” donde el protagonista era Mel Gibson.

marioalmada-555x346El cine mexicano de finales del siglo XX y principios del siglo XXI poco ha hecho por reconocerlo, pero su intervención en algunas citas como “Pueblo de Madera de 1990, cinta de Juan Antonio de la Riva, rinde un merecido tributo precisamente en una pequeña intervención, representando lo que significaron para esos pueblos fronterizos su figura. Actualmente su colaboración en películas ha sido pequeñas participaciones como en la película de El Infierno de Luis Estrada y Todos hemos pecado de Alejandro Ramírez, y en la televisión con la serie El Pantera, nos muestra a un actor maduro y emblemático de nuestro cine, pero lamentablemente satanizado por el tipo de cintas en las que participó, de ese cine que es considerado patito. Mario Almada junto a su hermano Fernando Almada, han recibido críticas negativas por parte de diversos grupos de la sociedad mexicana, así como también de la prensa nacional. Las críticas se deben a que según ellos, los films Almada se han basado en la violencia, narcotráfico, asesinatos y prostitución. Inclusive es muy común que los críticos de cine hagan una declaración tan grave como de culpar a los Almada de la condición del cine mexicano. Pero basta aclarar que las razones de la caída de la calidad del cine mexicano fue por otros motivos económicos y de aquellos gobiernos que no apoyaron el arte cinematográfico. Los Almada simplemente hicieron cine de acción y no de drama o comedia. No se debería culpar de esta reclamación tan grave, puesto que en los últimos 30 años ellos colaboraron con la historia del cine nacional, churros o no, es la etapa que les tocó vivir y que desafortunadamente no tendrán un nicho como Pedrito o El Santo, pero eso, quizás en unos años, la historia les dará su justo valor.

Gracias al maestro Francisco Sánchez autor del libro “Luz en la oscuridad. Crónica del cine mexicano (1896-2002)” por sus textos para este artículo.

 

PD: Por cierto… Mario Almada se parece a mi papá.

Para escuchar el audio de Cinematlán, El lugar del Cine aquí lo escuchan:

http://www.rmx.com.mx/tag/mario-almada/

Por JuanMac

@ChipocleMac

Cinematlán, El lugar del Cine

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Acerca de Juan Manuel Esquivel 93 Articles
Realizador cinematográfico, diseñador gráfico, locutor y conductor, director creativo, artista visual, escritor y además no canta mal las rancheras.

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