
Inspirado en la Edad Media y adaptado al presente, el medievalcore se consolida en TikTok como una tendencia estética que influye en moda, belleza y narrativa digital
Una nueva estética se ha abierto paso en las redes sociales y, lejos de diluirse con la velocidad de las tendencias digitales, se mantiene vigente y en expansión. Se trata del medievalcore, un estilo visual y cultural que retoma referentes de la Europa medieval y los reinterpreta desde una sensibilidad contemporánea, especialmente visible en plataformas como TikTok.
El medievalcore no busca reproducir de manera fiel un periodo histórico, sino construir una versión idealizada del pasado. Vestimenta inspirada en castillos, reinos y relatos caballerescos convive con códigos actuales de moda, maquillaje y producción audiovisual. Esta mezcla ha encontrado eco entre audiencias jóvenes que ven en esta estética una forma de evasión frente al ritmo acelerado de la vida moderna.
Te puede interesar: Cuando la realidad superó a la IA: los virales más increíbles del año
Aunque la tendencia se manifiesta principalmente en lo visual, su alcance va más allá de la ropa. El medievalcore se expresa en la narrativa digital, en la manera de contar historias a través de videos breves, así como en la literatura de fantasía y en el consumo de series que recrean mundos medievales. Producciones como Juego de Tronos, su precuela y The Witcher han contribuido a popularizar una imaginería que hoy se traduce en contenidos virales.
En TikTok, creadores de contenido han impulsado esta estética mediante el uso de locaciones naturales, castillos, música de inspiración medieval y una edición dramática que refuerza la sensación de fantasía. Estas piezas audiovisuales apelan a la emoción y permiten a los espectadores identificarse con un universo narrativo que contrasta con lo cotidiano.
En términos visuales, el medievalcore se caracteriza por una paleta cromática dominada por tonos profundos como borgoña, verde bosque, azul intenso y marrones terrosos, además de acentos metálicos que evocan armaduras y joyería antigua. Las siluetas incluyen corsés estructurados, faldas largas, túnicas fluidas, capas y mangas voluminosas que remiten a una estética romántica y teatral.
El maquillaje acompaña esta narrativa con acabados luminosos y tonos suaves, mientras que los peinados recurren a trenzas elaboradas, adornos florales o elementos metálicos. Todo ello construye una imagen que remite a la realeza, la fantasía y la espiritualidad, sin perder el vínculo con lo actual.
Especialistas en tendencias culturales señalan que el auge del medievalcore puede leerse como una respuesta simbólica a inquietudes contemporáneas, como la hiperconectividad, la incertidumbre social o el impacto del cambio climático. Adoptar una estética anclada en el pasado funciona, para muchos, como un refugio emocional y creativo.
Incorporar este estilo no implica una transformación radical. Basta con integrar prendas o accesorios clave que sugieran texturas antiguas, combinados con piezas modernas. Así, el medievalcore se consolida como una tendencia flexible, capaz de adaptarse al día a día y de seguir influyendo en la cultura digital durante el nuevo año.







