
¡Orgullo nacional! El origen de las palomitas de maíz está en Mesoamérica. No son un invento moderno, ¡los mexicas las comían hace miles de años!
¡De las ofrendas al cine! El secreto milenario del maíz palomero
¡NI GRINGAS NI DEL CINE! El origen de las palomitas de maíz es 100% mexicano: Los aztecas ya las usaban para “adornar” a sus dioses. Aunque hoy las relacionamos con Hollywood y la mantequilla derretida, la realidad es otra: el verdadero origen de las palomitas de maíz está enterrado en el suelo de México desde hace más de 5,000 años. No fueron los estadounidenses quienes las inventaron; fueron nuestros antepasados mesoamericanos quienes descubrieron que ciertos granos de maíz “explotaban” al contacto con el fuego, creando una botana que hoy conquista el mundo.
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Este maíz, conocido como momochtli por los mexicas, no solo era un alimento; era un símbolo sagrado que representaba la vida y la pureza.
¡Eran joyas comestibles! El uso sagrado en Mesoamérica
Para los antiguos mexicanos, las palomitas tenían un valor que iba más allá del hambre. El fraile Bernardino de Sahagún relató con asombro cómo las mujeres indígenas bailaban con guirnaldas de maíz reventado que parecían “flores blancas”.
- Adornos divinos: Se usaban para decorar los altares de dioses como Tláloc (dios de la lluvia).
- Collares y tocados: Los guerreros y sacerdotes las portaban en ceremonias especiales.
- Maíz palomero: Una variedad con cáscara tan dura que aguanta la presión del vapor hasta que estalla en esa forma blanca y esponjosa que todos amamos.
“El maíz palomero es el resultado del genio agrícola de los pueblos originarios; un grano diseñado por la naturaleza y perfeccionado por manos mexicanas”, señalan historiadores.
De la Gran Depresión a la pantalla grande
¿Cómo pasaron de los templos aztecas a las salas de cine? El origen de las palomitas de maíz se difundió tras la llegada de los españoles, pero fue en el siglo XIX cuando las máquinas de vapor facilitaron su venta masiva en ferias de Estados Unidos. Su gran “boom” ocurrió durante la Gran Depresión de 1930: como eran baratas y llenaban mucho, se convirtieron en el refugio de las familias pobres que iban al cine para olvidar sus penas. Desde entonces, el negocio millonario no ha parado, pero la semilla original sigue siendo nuestra.
Un tesoro en peligro de extinción
A pesar de que México es la cuna de este manjar, hoy el cultivo de maíces palomeros nativos está sufriendo. La mayoría de las palomitas que comes en el cine vienen de variedades comerciales importadas. Sin embargo, en varias regiones del país, campesinos luchan por mantener vivas las semillas ancestrales para que no se pierda la verdadera esencia de este orgullo mexicano.
La próxima vez que escuches el “pop-pop” en el microondas o en la feria, recuerda: no estás comiendo un invento gringo, estás disfrutando de una tradición prehispánica que ha sobrevivido por milenios.







