
El incidente, captado en video por transeúntes, volvió a encender las alertas sobre la violencia y los abusos asociados al gremio taxista en la región.
Una nueva confrontación entre taxistas y un visitante extranjero se registró en pleno corazón de Playa del Carmen, cuando un altercado terminó en golpes frente a la terminal ADO, ubicada sobre la concurrida Quinta Avenida.
Según medios locales, la disputa comenzó por un presunto intento de cobro excesivo. No obstante, testimonios posteriores señalaron que fue el turista quien inició la agresión física, provocando que varios choferes se involucraran en la pelea. En las grabaciones se observa a múltiples taxistas forcejeando con el visitante mientras decenas de personas observaban y documentaban el enfrentamiento.
La Quinta Avenida, una de las zonas más visitadas de Playa del Carmen, se ha convertido en un punto recurrente de conflictos entre turistas y transportistas, principalmente por irregularidades en tarifas y prácticas de servicio. Sin embargo, la problemática trasciende los pleitos aislados.
En meses recientes, investigaciones periodísticas han señalado al gremio de taxistas —particularmente en Cancún y el norte de Quintana Roo— como un sector vulnerado por la delincuencia organizada y señalado por prácticas de fraude, violencia y corrupción. Reportes publicados en marzo de 2025 vinculan a varios conductores con extorsiones, cobros desproporcionados, fraudes con tarjetas bancarias, secuestros exprés e incluso homicidios.
La crisis escaló el 4 de noviembre, cuando por primera vez en su historia las instalaciones del Sindicato de Taxistas “Andrés Quintana Roo” fueron cateadas, tras la detención de líderes acusados de mantener vínculos con grupos criminales.
Los abusos económicos también han generado indignación entre visitantes. Uno de los casos más notorios ocurrió en enero de 2025, cuando un turista denunció que un taxista pretendió cobrarle 1,800 pesos por un trayecto de apenas nueve minutos desde el aeropuerto hasta su hotel. La denuncia se viralizó y reavivó las exigencias de regular las tarifas.
Investigaciones recientes señalan que una estructura de corrupción permite a organizaciones delictivas controlar rutas, imponer cuotas y utilizar el servicio de taxi como fachada para otras actividades ilícitas, situación que deja tanto a residentes como a turistas en un contexto de vulnerabilidad creciente.
La riña de este fin de semana vuelve a exhibir la urgencia de atender el problema y reforzar los mecanismos de supervisión del transporte público en destinos turísticos clave.







