Población Oaxaqueña, víctimas de los bloqueos.

Se han dicho muchas cosas de la problemática de la CNTE en Oaxaca, por lo que decidí salir a hacer un sondeo por el primer cuadro del centro histórico de la capital del estado.

Procedente de la Ciudad de la México, encontrar hospedaje no fue difícil. Hoteles de lujo con grandes descuentos, ocupé una habitación de $1,500 por la mitad del precio.

Husmée por varios restaurantes que en otras ocasiones en fines de semana era imposible encontrar lugar. Hoy desérticos por el plantón que a unos metros se encuentra por maestros inconformes por la reforma educativa.

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Los meseros salían de los restaurantes a pelear la poca clientela que recorría el Zócalo de Oaxaca. Ofrecían los mejores platillos típicos a precios bajos y con bebidas incluidas.

Una vez dentro, los meseros se desvivían por atenderme. Subí las escaleras y alcancé a escuchar a una mesera cantando y decía a sus compañeros: “¡Por fin clientes, clientes!”

Me asignaron el mejor lugar, pues era el único comensal.

Irónicamente el mesero dijo: “Tenemos con vista al plantón, usted elija”.

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Apenas me entregaban el menú, la mesera que cantaba anteriormente, me colocaba la servilleta sobre las piernas y otra un babero para no ensuciarme con los manjares que apenas iba a degustar.

Me incomodó tanta atención, mientras el mesero tristemente me comentaba que si la situación continuaba, en dos semanas se quedaría sin empleo y que por eso se encontraba ahorrando las pocas propinas que llegaban.

Mientras ordenaba la comida, observé que en la barra de bebidas un señor –que no tenía uniforme- indicaba la atención desmedida de su equipo de trabajo, al instante se acercó para preguntar sobre la buena atención que esperaba estuviera recibiendo.

Mi respuesta fue: ¿Les están pegando duro los bloqueos de la CNTE?, ¿Por qué pocos visitantes?

Me contestó que era el dueño y que se vio en la necesidad de descansar por tiempo indefinido a 70 empleados de su plantilla de trabajo y si la situación continuaba, en 10 días tendría que cerrar el lugar.

Que espera se resuelva pronto el problema ya que el 11 de julio comienza la Guelaguetza y si el conflicto continúa, el turismo nunca llegaría y dejaría a 1,500 personas sin empleo.

Recordó que el actual conflicto es peor que el del 2006, pues este último afectó sólo el centro histórico de Oaxaca y el actual lastima a todo el estado por los bloqueos y plantones en las principales vías de acceso al mismo.

Caminé por las inmediaciones del plantón, vendedores de artesanías se arrebataban al poco turismo que recorría la zona. Sus artículos los ofrecían a muy bajo costo, apenas para obtener la ganancia suficiente para comer un taco y volver a sus comunidades.

Platiqué con una artesana de aretes. Me explicó que ella y su hermano los hacían de madera, que vivían en la mixteca y su traslado a la capital oaxaqueña les llevaba seis horas de recorrido y que debido a los tantos bloqueos tenía la necesidad de quedarse a dormir en las terminales camioneras. Le compré dos pares de artes y decidí retirarme.

Mi conclusión es que los maestros se inconforman por la nueva reforma educativa, realizan bloqueos en todo el estado sin ver que afectan a la economía de las familias oaxaqueñas que van al día, que sus barricadas impiden que las familias coman, que el sostén de la familia lleve la diminuta ganancia hasta la mesa.

Comprobé una realidad que las redes sociales mostraron, en ocasiones de forma exagerada o no tan real por lo que comparto este acercamiento.

Creo que Oaxaca es más que bloqueos, es más que la CNTE. Oaxaca son familias, vulnerables, víctimas de un conflicto que no ayuda, ni a la educación de sus hijos.

#FuerzaOaxaca

#EresLoQueCompartes

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