El sol no se ponía en el Imperio

Enrique I de Portugal
Cardenal Enrique I de Portugal
rey Sebastián I de Portugal
rey Sebastián I de Portugal

El cenit del imperio español

El 12 de Septiembre de 1580, es una fecha que queda para la historia de la humanidad por ser la primera en que un imperio se extendió por los cinco continentes, cambiando para siempre la idea de globalidad que hasta entonces tenían los gobernantes de las distintas naciones que poblaban el orbe.

Tras los tratados de Tordesillas, en los que portugueses y españoles se adjudicaron con la bula papal, los territorios donde extender los dominios, los dos reinos ibéricos, no habían tenido grandes fricciones por este asunto. Las entrelazadas familias de ambos reinos veían en el contrario no tanto un rival, sino un aliado que vigilaba la espalda del otro, tanto política como geográficamente.

Tras la muerte, el 4 de agosto de 1578 sin descendientes, del rey Sebastián I de Portugal en la batalla de Alcazarquivir (la batalla de los tres reyes) en el norte de Marruecos, el heredero fue su tío abuelo, el cardenal Enrique I de Portugal. Quien pretendió renunciar a sus votos con la intención de casarse e intentar la continuidad de la dinastía, pero el Papa Gregorio XIII, no le dio la dispensa de sus votos.

Cardenal Enrique I de Portugal
Cardenal Enrique I de Portugal

Enrique I, murió sin que el Consejo de Regencia hubiera escogido el sucesor, lo que aprovechó el 19 de junio de 1580 Antonio, el prior de Crato, hijo bastardo de Luis de Portugal y nieto de Manuel I proclamándose rey con el apoyo del pueblo y en contra de nobles y notables. Este intento de proclamarse rey no fue el primero, ya que tras la muerte de Sebastián I, ya estuvo cerca de hacerse con la corona. Ante estos hechos, Felipe II de España, quien por razón dinástica era uno de los principales pretendientes a la Corona lusa, envió al duque de Alba al frente de un ejército compuesto por las unidades de élite de la época y con la ayuda de gran parte del ejército portugués. Tras la aplastante victoria española en la batalla de Alcántara, Lisboa cayó con rapidez y Felipe fue elegido rey de Portugal con la condición de que el reino y sus territorios de ultramar no se convertirían en provincias castellanas.

A la muerte de Enrique I, el Prior de Crato se autoproclamó Rey de Portugal el 24 de julio de 1580. Ante tal hecho, Felipe II reaccionó enviando a un ejército al mando de Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, el Gran Duque de Alba, para luchar contra el Prior de Crato y reclamar sus derechos al trono. La batalla de Alcántara culminó con una rápida y exitosa campaña militar que obligó a Antonio a huir y refugiarse en las islas Azores que aún le eran fieles.  Tras la batalla de la Isla Terceira, que terminó con una aplastante y decisiva victoria para los españoles, siendo la primera batalla naval de la historia en la que aparecieron los galeones de guerra y la primera que se libró en mar abierto, escapó a Francia con los restos de la escuadra gala.

Antonio, prior de Crato
Antonio, prior de Crato

Tras la toma de Lisboa, Felipe II fue proclamado rey de Portugal el 12 de septiembre de 1580. Felipe II lograba la tan ansiada unificación de la península Ibérica bajo un único rey español.

Ese imperio tenía como joya de la corona el Virreinato de la Nueva España siendo la organización territorial más próspera de cuantas pertenecían al imperio. Este virreinato tenía categoría de territorio español, siendo los pobladores considerados como ciudadanos españoles, lo que consolidó unas políticas comunes y un territorio que en el norte llegaba al actual Canadá, al sur en las actuales Guayanas, en el poniente las islas Filipinas y en levante Cuba y Santo Domingo.

Con este giro de la historia, el imperio español llegó a su cenit, ya que a las posesiones en América, Europa y Asia, se sumaron las de África, el oriente lejano y Oceanía.

 

Be the first to comment

Opina

Tu email no será publicado .


*