
El operativo estadounidense en Venezuela reaviva la figura de la vidente Baba Vanga, mientras se multiplican especulaciones sobre eventos globales de 2026
El reciente despliegue militar liderado por Estados Unidos en territorio venezolano ha devuelto a la conversación pública el nombre de Baba Vanga, la vidente búlgara conocida por supuestas predicciones sobre guerras y catástrofes. La intervención, que incluyó ataques con drones a objetivos estratégicos, tenía como meta facilitar la captura del presidente Nicolás Maduro, acusado por Washington de mantener vínculos con el narcotráfico.
La acción estadounidense ocurrió en un contexto de tensión internacional que provocó cuestionamientos sobre su legalidad. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recordó en redes sociales el Artículo 2, párrafo 4 de la Carta de las Naciones Unidas: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”. Diversos analistas advirtieron que la operación podría sentar precedentes peligrosos y elevar la polarización global.
En paralelo, usuarios de redes y medios de comunicación retomaron las predicciones atribuidas a Baba Vanga, señalando 2026 como un año marcado por enfrentamientos y crisis internacionales. Para quienes interpretan sus visiones, la escalada militar observada desde 2025 sería un preludio de eventos de mayor magnitud. Aunque estas afirmaciones carecen de respaldo verificable, su circulación refleja la percepción de inestabilidad y la búsqueda de explicaciones simbólicas ante escenarios inciertos.
Te puede interesar: Las profecías de Baba Vanga sobre Trump tras el atentado de 2024
Las lecturas más alarmistas sobre las profecías vinculan la operación de Trump con posibles conflictos a gran escala, incluso citando el inicio de una Tercera Guerra Mundial en distintos puntos del planeta, desde Europa del Este hasta Asia. En estos escenarios, Estados Unidos y Rusia aparecen como protagonistas centrales, con regiones como Taiwán y Oriente Medio como posibles focos de tensión.
Historiadores y expertos en estudios de profecía insisten en que las visiones de Baba Vanga carecen de soporte documental sólido. Según su análisis, muchas de sus supuestas predicciones se reinterpretan a la luz de acontecimientos recientes, lo que explica su recurrencia durante crisis políticas o militares. Sin embargo, la resonancia mediática del nombre de la vidente muestra cómo decisiones geopolíticas actuales pueden ser leídas dentro de narrativas apocalípticas, especialmente en entornos digitales donde las noticias se mezclan con rumores y simbolismos históricos.
El fenómeno demuestra la interacción entre política, percepción pública y creencias populares, donde la combinación de hechos reales y leyendas crea marcos de interpretación que influyen en la opinión global. Aunque las profecías no son base para la acción política, su mención constante en medios y redes evidencia la fascinación por vincular eventos contemporáneos con visiones del futuro.







