
¡Crueldad extrema! Familias palestinas en Silwan son expulsadas de sus casas para dar paso a colonos israelíes. “Viviremos en la calle”, claman víctimas
¡Drama en la Ciudad Santa! El “cheque en blanco” que compra el destierro
¡LIMPIEZA ÉTNICA EN JERUSALÉN! Israel lanza “ofensiva de desalojos” contra palestinos: “Es nuestro sueño sionista”, presumen colonos. La guerra en Jerusalén no solo se pelea con misiles, sino con excavadoras y órdenes judiciales. En el corazón de Silwan, a unos pasos de la histórica mezquita de Al Aqsa, el barrio palestino se está convirtiendo en un campo de banderas israelíes. La organización de colonos Ateret Cohanim ha intensificado una cacería de propiedades que tiene a 32 familias con un pie en la calle y el alma en un hilo.
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Para Kayed Rajabi, un residente que ha visto crecer a sus hijos en estas tierras desde 1967, la pesadilla tiene fecha de caducidad: a mediados de marzo, al terminar el Ramadán, la policía armada llegará para echarlo de la casa donde abrió los ojos por primera vez.
“Ocupantes ilegales”: El insulto que precede al desalojo
Mientras los palestinos lloran sus hogares, del otro lado la retórica es de triunfo. Daniel Luria, el mandamás de los colonos, no tiene pelos en la lengua y llama a los locales “ocupantes ilegales”, asegurando que el regreso de los judíos a estas zonas es la rectificación de una injusticia histórica.
“Esto forma parte de un sueño sionista en desarrollo”, presumió Luria, confirmando que la estrategia es borrar cualquier rastro palestino en Jerusalén Este.
El “Modus Operandi” del despojo:
- El soborno: A Rajabi le ofrecieron un “cheque en blanco” para que pusiera la cifra que quisiera y se largara. Él se negó: “No les vendería ni un grano de tierra”.
- La fuerza: Si el dinero no funciona, la Corte Suprema de Israel emite órdenes de desalojo. Si la gente se resiste, entran las excavadoras custodiadas por fusiles.
- El objetivo político: El ministro ultraderechista Bezalel Smotrich ya lo dijo claro: quieren “enterrar” para siempre la idea de un Estado palestino.
Sin techo y sin patria: El futuro es la calle
La situación es desesperada. Con los alquileres por las nubes en Jerusalén y la prohibición de construir para los palestinos, el destino de estas familias es la indigencia. Las banderas de Israel ya ondean en 40 edificios que antes eran hogares árabes, una señal de que la mancha de los asentamientos no se detendrá.
A pesar de las resoluciones de la ONU que exigen detener esta “colonización”, el gobierno israelí acelera el paso, aprovechando la sombra de la guerra en Gaza para consolidar su control sobre la ciudad que ambos pueblos reclaman como capital. “La gente vivirá en la calle”, sentencia Rajabi, mientras ve cómo su mundo se desmorona bajo el peso de un “sueño” que para él es la peor de las pesadillas.







