
Emergencia ambiental obliga al desalojo de poblaciones turcas ante los intensos fuegos que arrasan amplias zonas boscosas.
Miles de habitantes de Turquía han tenido que abandonar sus hogares debido a grandes incendios forestales que han provocado una evacuación masiva en varias provincias. Las autoridades locales han reportado que ya se han movilizado a más de 50 000 personas para garantizar su seguridad.
Los incendios comenzaron en regiones boscosas y, favorecidos por las altas temperaturas y los fuertes vientos, se extendieron rápidamente. Las llamas avanzaron hacia zonas residenciales, lo que hizo imperativo el traslado urgente de familias enteras que corrían peligro inminente.
Para contener las conflagraciones, las brigadas contraincendios turcas, apoyadas por helicópteros y personal especializado, han intensificado las labores de extinción. Además, se han enviado refuerzos procedentes de provincias cercanas. Sin embargo, algunos frentes del incendio siguen activos y avanzan con rapidez.
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Frente a esta situación, las agencias de ayuda han instalado albergues provisionales en áreas seguras. Estos centros ofrecen techo, alimentos y atención médica. Las autoridades continúan trabajando para vigilar la calidad del aire y proteger a comunidades que se encuentran en la ruta de las llamas.
Finalmente, aunque las brigadas mantienen el combate diario contra los incendios, se espera que las condiciones meteorológicas cambien y ayuden a estabilizar los focos. Por ahora, el foco se centra en salvaguardar a la población desplazada y restaurar la seguridad en zonas vulnerables al fuego.