
El crimen organizado encontró en Spotify y Twitch nuevas vías para lavar dinero mediante reproducciones falsas y donaciones con tarjetas robadas.
El lavado de dinero ya no se limita a bancos o empresas fachada: las plataformas digitales de música y video se han convertido en un terreno fértil para los grupos criminales. Además de los casos documentados en YouTube con las funciones de Super Chat y Super Stickers, ahora también se investigan operaciones ilícitas en Spotify y Twitch, donde se simulan reproducciones o se canalizan donativos con recursos de origen ilegal.
Aunque desde hace seis años diversos gobiernos han identificado y perseguido estas prácticas, en México aún no se ha tomado acción firme. Un ejemplo reciente es el de Ricardo Hernández Medrano, alias El Makabélico, rapero ligado al Cártel del Noreste.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo sancionó al detectar que “sus conciertos y eventos se utilizan para blanquear dinero en nombre de la organización, y 50 % de sus regalías provenientes de las plataformas de streaming va directamente al grupo”. Dichos recursos llegaban a través de YouTube y Spotify, donde el artista acumulaba millones de reproducciones.
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Las investigaciones internacionales muestran que el método ha evolucionado. En Suecia, periodistas revelaron en 2023 cómo redes criminales compraban bitcoins en efectivo para financiar transmisiones falsas en Spotify. Estas reproducciones manipuladas inflaban artificialmente la popularidad de ciertos músicos y les garantizaban pagos legítimos de la plataforma, convirtiendo los fondos en ingresos aparentemente legales.
En Turquía se detectó un esquema similar en Twitch. Usando tarjetas de crédito robadas, delincuentes donaban Bits a streamers, quienes después recibían pagos reales de la empresa. Una parte regresaba a los criminales y otra quedaba en manos de los creadores de contenido. Casos documentados mostraron streamers con apenas 40 espectadores generando ingresos de hasta mil 800 dólares por día.
Las alertas ya se extienden a más países. El Departamento del Tesoro estadounidense ha bloqueado cuentas y canales de cantantes mexicanos relacionados con el crimen organizado, mientras expertos señalan que la Unidad de Inteligencia Financiera en México sigue de cerca a otros creadores en YouTube, Twitch y Spotify.
El modelo también ha comenzado a trasladarse a nuevas plataformas. De acuerdo con información oficial, incluso OnlyFans aparece bajo la lupa, pues se han detectado perfiles creados con inteligencia artificial usados para captar suscriptores y canalizar depósitos de origen ilícito.
El crimen organizado no sólo busca rentabilidad económica con estos esquemas, sino también construir una imagen pública a través de la música o el entretenimiento digital. Ante la falta de regulación efectiva en algunos países, los grupos delictivos siguen encontrando en el streaming un espacio para diversificar sus finanzas y fortalecer su poder.