¿Por qué nos cuesta tanto usar un cubrebocas? #ElOpinador

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¿Por qué nos cuesta tanto usar un cubrebocas? #ElOpinador

Hoy, el usar cubrebocas no sólo evita contagios de los asintomáticos, sino que además es un acto de solidaridad de cada uno de los ciudadanos

¿Por qué a muchas personas les cuesta tanto trabajo obedecer la norma y ponerse un cubrebocas? Miedo, ignorancia, soberbia. Dejemos que la ciencia trate de explicarlo.

David Abrams, psicólogo clínico y profesor de ciencias sociales y comportamiento de la Universidad de York señala que para algunas personas usar un cubrebocas es admitir que tienen miedo a algo que quizá no habían confrontado hasta ahora.

Lo ven como un símbolo de vulnerabilidad, que le dice a los demás que tienen miedo de contraer el virus. Y es por eso que para demostrar su fuerza evitan usar este accesorio. 

Para David Aronoff, director de la División de Enfermedades Infecciosas en el Centro Médico de la Universidad de Vandelbilt, este comportamiento rebelde es hasta cierto punto natural, pero no por eso es lo correcto. Pues hoy el usar cubrebocas no sólo evita contagios de los asintomáticos, sino que además es un acto de solidaridad que requiere de la confianza y la bondad de cada uno de los ciudadanos.

Y es que ser rebelde cuando alguien te dice qué hacer, es también una forma de protección ante un pasado en donde el abuso estuvo presente. Sin embargo la terquedad ante lo que podría protegerte se está volviendo una constante.

No por nada, muchas de las leyes y acciones de la autoridad han sido creadas para cuidarnos de nosotros mismos. Y quizá ahora sea momento de ser más inteligentes.

El psicólogo clínico Steven Taylor señala que las personas valoran sus libertades y que este tipo de imposiciones los hace sentirse limitados, angustiados, indignados o moralmente enfadados. Sobre todo por ser algo que nadie controla y que nos ha ido enseñando sobre la marcha.

Sin embargo, ahora sabemos que los cubrebocas pueden evitar que alguien infectado enferme a los demás o que sus partículas viajen más lejos. Porque en pocas palabra, hoy mi aliento puede ser letal para otra persona.

Entonces si ya sabemos esto, usemos el cubrebocas, dejemos la necedad a un lado y hagámosle caso al conocimiento, porque si ponemos en una balanza a la ciencia y a la política, no se ustedes, pero yo me quedo con la ciencia.  

IPR

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