¿Sabes qué es la huella ecológica y por qué debemos medirla?

¿Sabes qué es la huella ecológica y por qué debemos medirla?
¿Sabes qué es la huella ecológica y por qué debemos medirla?

De no disminuir la huella ecológica, ponemos en riesgo la viabilidad de vida en el planeta y comprometemos la seguridad alimentaria

Antes de hablar sobre huella ecológica, es pertinente explicar que a lo largo de la historia, la capacidad de la naturaleza para absorber el impacto del desarrollo humano ha tenido límites, pero actualmente, con la industrialización hemos forzado al máximo la resiliencia del planeta. 

Ante este panorama, es importante el uso sustentable de los recursos naturales y del medio ambiente mundial, entre otras acciones, surgiendo conceptos como el de huella ecológica, que no es otra cosa más que un indicador que permite medir y evaluar el impacto sobre los ecosistemas de las actividades humanas. 

 El concepto fue propuesto en 1996 por William Rees y Mathis Wackernagel, bajo la premisa de que todo lo que consumimos y usamos tiene un impacto a corto y largo plazo en el medio ambiente, pudiendo afectar la viabilidad del planeta.

El objetivo de esta herramienta es que podamos identificar y corregir las acciones que no contribuyen a un estilo de vida ecológico y para esto se ha diseñado una calculadora.

¿Por qué es importante que midamos nuestra huella ecológica?

Porque la deforestación, la escasez de agua y el cambio climático, entre otras cosas, están poniendo en riesgo las condiciones para que se dé la vida en el planeta, y comprometiendo la seguridad alimentaria.

¿Sabías que aproximadamente el  80 % de los terrenos agrícolas se destinan al ganado para producir carne y lácteos? Y, pese a este apabullante porcentaje, estos productos animales solamente suministran el 33 % de las proteínas que consumimos los habitantes humanos del mundo.

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Las actividades que más han repercutido en el crecimiento de la huella ecológica mundial son la quema de combustibles fósiles, la agricultura y la ganadería, por lo que esta herramienta nos ayuda a identificar y tomar conciencia sobre el impacto que tienen sobre el planeta nuestras acciones cotidianas, y cuáles son los cambios que debemos poner en práctica para aminorarlos.

¿Cómo se mide la huella ecológica? 

Se hace a través de un cálculo según los hábitos que tengamos como parte de nuestro estilo de vida. Cada comportamiento evaluado obtiene un puntaje, el cual al ser sumado con los obtenidos en las demás áreas genera un resultado final que determina si estamos en sintonía con el promedio de consumo sostenible. De lo contrario nos indicará cuánto estamos gastando de más y en qué podemos mejorar.

Si quieres medir tu huella ecológica en internet puedes encontrar varias plataformas que te ayudarán a tener una idea y ver qué puedes hacer para ayudar al planeta.

La huella ecológica es un indicador para conocer el grado de impacto de la sociedad sobre el ambiente, y así determinar cuánto espacio terrestre o marino se necesita para producir cada uno de los recursos y bienes que se consumen, así como la superficie para que puedan ser absorbidos los desechos que se generan, usando la tecnología actual.

Perspectivas a futuro

Ya entendimos que reducir la huella ecológica es muy importante, y que igualarla con la biocapacidad del planeta sería lo mejor que podríamos conseguir ante las graves secuelas que hemos dejado como especie.

Quienes apuestan a que pase, indican que la solución es el consumo sustentable, revirtiendo el crecimiento poblacional como estrategia para disminuir paulatinamente la demanda de insumos porque, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, no podemos esperar un crecimiento económico y desarrollo sostenible si no se reduce la huella ecológica mediante un giro en los paradigmas de producción y consumo, tanto de bienes como de recursos.

El organismo explica que la gestión eficiente de los recursos naturales compartidos y la forma en que se eliminan los desechos tóxicos y los contaminantes son vitales para avanzar hacia patrones sostenibles de consumo en el año 2030.

En este contexto, es importante reducir a la mitad el desperdicio per cápita de alimentos en el mundo a nivel de comercio minorista y consumidores para crear cadenas de producción y suministro más eficientes.

IPR

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