
La función que permite a los usuarios destacar comentarios en transmisiones en vivo se ha convertido en un posible canal para blanquear recursos ilícitos, advierten especialistas.
Con más de 2,700 millones de usuarios mensuales en todo el mundo, YouTube no sólo es la segunda plataforma más consultada después de Google: también representa un terreno fértil para prácticas de riesgo financiero. Una de ellas es el uso de Super Chat, herramienta que permite a los espectadores realizar donaciones a creadores de contenido durante transmisiones en vivo.
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De acuerdo con un informe de la consultora Ankura, esta modalidad es atractiva para el crimen organizado debido al anonimato que ofrece y la aparente legitimidad de los ingresos. Erik Kemme, director de Asesoría de Riesgos de la firma, señaló que, aunque YouTube retiene el 30% de comisión de cada aporte, los flujos pueden usarse para ocultar el origen ilícito de los fondos.
El sistema funciona mediante pagos con tarjetas de crédito, débito o con tarjetas de regalo de Google Play, estas últimas particularmente vulnerables porque sus saldos son transferibles internacionalmente y fáciles de adquirir. Según la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, en 2023 los fraudes relacionados con tarjetas de regalo alcanzaron los 217 millones de dólares.
Un usuario puede gastar hasta dos mil dólares semanales para que su mensaje aparezca destacado en una transmisión, generando ingresos millonarios para los canales más populares. Esto abre la posibilidad de que grupos delictivos utilicen a “canales testaferros” o incluso contraten a creadores legítimos para blanquear dinero mediante interacciones aparentemente inocuas.
Kemme advirtió que cumplir los requisitos para activar Super Chat no resulta complejo: bastan mil suscriptores, cuatro mil horas de visualización acumulada y estar en un país habilitado. Incluso, existen servicios que venden suscriptores falsos o visualizaciones simuladas para alcanzar rápidamente esas cifras.
En países como México, especialistas señalan que YouTube no está obligado a rastrear el origen de los recursos que reciben los creadores. La empresa sólo interviene cuando una autoridad federal solicita una investigación o cuando se comprueba que un canal ha violado la ley. Sin embargo, hasta entonces, las donaciones pueden fluir sin mayores filtros.
En otras jurisdicciones, como en ciertos países europeos, se prohíbe que funcionarios públicos abran canales que reciban aportaciones a través de Super Chat o Super Stickers. México carece de una regulación similar, lo que genera un vacío legal frente a posibles intentos de lavado de dinero o financiamiento ilegal mediante plataformas digitales.
Con información de Excelsior