A 105 años de la muerte de Porfirio Díaz, ¿cuál fue el destino de sus hijos?

A 105 años de la muerte de Porfirio Díaz, ¿cuál fue el destino de sus hijos?
A 105 años de la muerte de Porfirio Díaz, ¿cuál fue el destino de sus hijos?

El destino de la familia Díaz no fue el más alentador pese a los momentos de grandeza que gozó el mandatario

Este 2 de julio se cumplen 105 años del fallecimiento de uno de los grandes personajes de México, se trata del dictador y héroe se quiera ver por la historia, que a base de perseguir su sueño europeo trajo el desarrollo y la opresión al pueblo mexicano por más de 30 años: Porfirio Díaz.

Pero la historia del oaxaqueño nacido bajo el nombre de José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, no estaría completa sin las mujeres que lo amaron y que le dieron nueves hijos, la mayoría de los cuales sufrirían un trágico destino.

Como es bien sabido Díaz ocupó el cargo de la presidencia en siete ocasiones, sumando 31 años de poder casi absoluto, en los cuales México vivió uno de sus máximos logros en cuanto a desarrollo tecnológico y científico gracias a un sueño muy personal que el mandatario perseguía: la modernidad europea.

Sin embargo, el destino de la familia Díaz no fue el más alentador pese a los momentos de grandeza que gozó el mandatario.

Amada Díaz Quiñones

Legalmente Porfirio Díaz se casó en dos ocasiones, con Delfina Ortega en 1867 y con Carmelita Romero Rubio en 1881; no obstante, el expresidente sostuvo una relación extramarital con Rafaela Quiñones con quien tuvo a su primogénita Amada Díaz.

Nacida el 7 de abril de 1867 en Huamuxtitlán en Guerrero, Amada pasó sus primeros años de vida al lado de su madre, pero tras morir esta en 1879 se trasladó a vivir con su padre y Delfina.

A pesar de su estatus ilegítimo, Delfina acogió a Amada como si fuera de su sangre.

El 16 de enero de 1888 Amada contrajo matrimonio con Ignacio de la Torre y Mier, al que había conocido un año antes.

Ignacio era un joven acaudalado que fue objeto de los comentarios de la época, ya que se rumoreaba que era homosexual, esto después de que en 1901 la policía hiciera una redada a una tertulia que fue conocida como «El baile de los 41».

Aquella noche las autoridades encontraron en un salón de la colonia Tabacalera a 21 hombres vestidos de mujer bailando con otros 21 varones en un convivio de corte homosexual, algo prohibido en aquella época.

Aunque en el baile se encontraban 42 personas, cuando el listado de los detenidos llegó a manos del presidente Díaz este descubrió el nombre de su yerno entre los presentes, por lo que ordenó decir que en el baile sólo se habían detenido a 41 personas.

Cuando en 1911 Porfirio Díaz y su familia parten hacia el exilio, Amada y su esposo se quedan en la Ciudad de México, donde más tarde, Venustiano Carranza apresaría a de la Torre, acusándole de ser cómplice del asesinato de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez.

Después, pasó a ser prisionero personal de Emiliano Zapata y sus propiedades fueron expropiadas.

En 1917 logró escapar y exiliarse en Nueva York, dejando a su esposa numerosas deudas a su muerte en 1918.

La hija de Porfirio Díaz tuvo que vender alguna de sus propiedades para hacer frente a estas deudas. El 22 de agosto de 1962 en México, falleció Amada Díaz sin que dejara herederos.

La tragedia de Delfina Ortega

El matrimonio con Delfina Ortega Díaz, estuvo marcado por la polémica ya que ella era su sobrina carnal.

Porfirio Díaz conoció a Delfina desde recién nacida, sin embargo, debido a sus labores militares se reunían con poca frecuencia. Cuando Porfirio se encontraba lejos, le enviaba muchas cartas a su sobrina 15 años menor que él, especialmente durante durante el triunfo en eventos bélicos como la batalla del 5 de mayo de 1862.

Cuando finalmente se decidieron casarse, Díaz tuvo que pagar una multa por dispensa de sangre, mientras que el matrimonio religioso no se realizó. Por ese entonces el oaxaqueño le exigió al padre de Delfina, Manuel Ortega, que la reconociera a cambio de una senaduría.

El matrimonio de los Díaz, duró trece años, y tuvo como fruto ocho hijos: Porfirio Germán, Camilo y Laura Delfina, quienes fallecieron antes de los dos años en la ciudad de Oaxaca donde radicaban.

Cuando el matrimonio se trasladó a Tlacotalpan, en la finca de La Candelaria, volvieron a probar suerte al tratar de formar una familia. Ahí nacerían los dos hijos que sí llegaron a la edad adulta: Deodato Lucas Porfirio, en 1873; y Luz Aurora Victoria, en 1875.

Deodato Lucas Porfirio se formó como ingeniero militar en el Colegio Militar de la Ciudad de México, en tanto que Luz Aurora se casó con Francisco Rincón Gallardo, de la familia de los Marqueses de Guadalupe.

Al alcanzar la presidencia, Díaz se trasladó con su familia a la capital mexicana. Ahí nacería, en 1878, Camilo, un bebé que sólo vivió un día. Algo similar pasó con su hermana Victoria Francisca, que vivió pocas horas después de su nacimiento en 1880.

Durante su último parto, Delfina sufrió complicaciones. Tras el alumbramiento la recién nacida falleció por anemia congénita. Debido al grave estado de salud de Fina, Porfirio Díaz decidió consumar su casamiento por el rito católico, lo cual le costó retractarse de la Constitución de 1857. 

Tras agonizar toda una noche, Delfina Ortega falleció la mañana del jueves, 08 de abril de 1880.

Carmelita Romero Rubio

Casi año y medio después de la muerte de Delfina, Porfirio Díaz contrajo matrimonio nuevamente con Carmen Romero Rubio de 17 años.

En esta segunda etapa, Carmelita fungió como modeladora e institutriz del mandatario mexicano, además de desempeñarse como madre de los hijos del primer matrimonio.

Durante sus casi tres décadas como primera dama, Carmen participó activamente en labores de beneficencia y en la vida pública de México.

Acompañó a su esposo durante su exilio, durante el cual vivieron en Europa y Egipto. Tras la muerte de Porfirio Díaz, Carmen radicó durante un tiempo en Francia.

En 1934 Carmen regresó a México, donde habitó una casa de la colonia Roma hasta su muerte en 1944. El segundo matrimonio de Don Porfirio no tuvo descendencia.

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