Cinco hábitos para desarrollar un estilo de vida saludable

Cambiar de estilo de vida es algo drástico que requiere de mucho compromiso, pero salirnos de la zona de confort tendrá muchos beneficios en nuestra salud

¿Cómo es tu estilo de vida? ¿Es saludable o no? Estas son dos preguntas que a lo largo de la pandemia de 2020 no han hecho las autoridades una y otra vez, tomando en cuenta que los mexicanos presentamos una serie de padecimientos crónicos como obesidad, diabetes o hipertensión, que han complicado la atención del coronavirus.

Qué es el estilo de vida

Pero antes de seguir, creo que debemos entender el concepto de estilo de vida, que no es otra cosa que un concepto sociológico sobre la forma en que orientamos intereses, opiniones, y comportamientos: a nivel individual, o grupal.

Alfred Adler, psicólogo austrohúngaro, lo definió a principios del siglo XX como «el sistema de reglas de conducta desarrollado por los individuos para lograr sus metas en la vida», para posteriormente ser tomado en el sentido de la «manera de vivir».

Involucrando temas de higiene y limpieza tanto en el hogar como en el espacio público, entendidos como las prácticas del cuidado de nuestra persona y los ambientes en que nos desenvolvemos, es una combinación de factores tangibles e intangibles, como aspectos psicológicos, ubicación geográfica, valores, preferencias, puntos de vista y acceso a servicios.

En 1986, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió el estilo de vida como

una forma general de vida basada en la interacción entre las condiciones de vida en un sentido amplio y los patrones individuales de conducta determinados por factores socioculturales y características personales”.

Cómo hacer un cambio en el estilo de vida

De esta forma, nuestro estilo de vida repercute tanto en la salud física como en la psicológica.

¿Cómo lograr una buena salud en todos los sentidos? Poniendo en práctica hábitos como realizar ejercicio, llevar una alimentación adecuada y saludable, aprender cosas nuevas, darnos un espacio para tener tiempo libre y realizar actividades de socialización. Hacer manualidades, leer, pintar, oír música hacer cosas que nos gusten y nos relajen, también es recomendable.

Todos en equilibrio

De esta manera, conseguimos un equilibrio mental, que no se refiere a la existencia de enfermedades mentales, sino al estado de bienestar emocional y psicológico que guardamos, y que necesario para ser capaces de tener las habilidades cognitivas que nos permitan afrontar los retos de la vida diaria.

Porque, del otro lado, un estilo de vida poco saludable causa numerosas enfermedades como la obesidad o el estrés oxidativo. Estrés, cansancio, irritabilidad y ansiedad son signos de que el estado mental no es del todo sano.

Hablábamos de situaciones que repercuten en el estilo de vida, como la ubicación geográfica. Esto, debido a que nuestro organismo puede estar expuesto a una serie de sustancias tóxicas como es en el caso de las grandes ciudades o asentamientos cercanos a vertederos industriales.

¿Y lo que nos metemos?

Ahora, en cuanto a la alimentación, ¿cómo podemos saber que nos alimentamos de manera sana?

En primer lugar, prefiriendo los productos frescos sobre los procesados. Enseguida, está la variabilidad de la dieta diaria.

A menos que llevemos una dieta vegetariana o vegana, para quienes siguen por la opción omnívora, los expertos aconsejan que sea un 50 por ciento de frutas y verduras y el resto repartirlo entre proteínas (carnes, pescados y legumbres), grasas saludables (frutos secos, aguacates y aceite de oliva), huevo e hidratos de carbono saludable (arroz integral, papa, avena o quinoa).

Otro elemento a tomar en cuenta es el de los hábitos tóxicos como fumar, beber alcohol en exceso, el consumo de drogas ilícitas y no respetar los horarios de sueño.

También está la ingesta de azúcares añadidos, que a la larga, van causando un serio daño a nuestro organismo. Lo más recomendable es quedarse con el azúcar propio de los alimentos y desistirse de “echarle azúcar al café” o consumir caramelos.

El ejercicio

¿No tienes tiempo o dinero para ir al gimnasio? ¿Te da miedo por el tema de la propagación en espacios cerrados del coronavirus?

Ya sea que en casa establezcas una rutina de ejercicios, que vayas al trabajo o la tienda caminando, subas y bajes las escaleras en lugar de tomar el cómodo elevador, o que hagas de la bicicleta tu mejor amiga, tu bolsillo y tu cuerpecito lo agradecerán mucho.

IPR

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