Salidas y venganzas.

Francisco Zea

SSigo impactado con la violencia, con la locura que nos define como país. Me llama la atención nuestra tendencia a culpar a otros de este fenómeno. Nosotros somos los que gestamos el escenario en donde se puede matar a 13 en Veracruz, incluidos bebés. De poco sirven las palabras del presidente culpando de la violencia al cochinero “que nos dejaron”.

La violencia, los muertos y la sangre no tienen sexenio por más que la política quiera establecer períodos. De verdad que me parece de una irresponsabilidad impresionante que sigamos en la jalada de andar culpando a uno y otro político de las muertes, cuando este país lo jodimos todos.

Sino entendemos que la sociedad participando como denunciantes de la violencia, como contenedores de la podredumbre social, es el principal agente de cambio, no hay ninguna posibilidad de mejora.

La violencia se aprende en casa. La violencia permea de adentro hacia afuera.  Considerando que en este país el 70 por ciento de las mujeres mayores de 15 años sufren un episodio de violencia en la casa, la escuela o el trabajo, en el lugar que más seguras se deben sentir es en donde son agredidas. Eso explica un poco o un mucho que las calles sean escenarios de sangre y balas.

Tenemos que empezar a contener la violencia rampante en los hogares, sino la posibilidad de acotar las balas en todos los escenarios es nula. Puede existir la Guardia Nacional o cualquier solución civil o militar, pero la violencia seguirá acompañando nuestra vida, si ella sale de las casas.

En este mismo espacio ya había hablado de Fabian Medina, un obscuro personaje que se había atribuido el mismísimo triunfo de Andres Manuel López Obrador. Don Fabian, se la vivía repartiendo sentencias de muerte a diestra y siniestra. Se atribuía las afrentas de Marcelo Ebrard y prometía vengarlas de manera “sangrienta”.

Este hombre que se presentaba como el hombre más cercano al canciller. Lo que trascendió a través de las redes sociales es que si trabajaba con Ebrard, en la cancillería pero en un cargo menor y no como jefe de su oficina. Ha trascendido que fue el mismo Marcelo quien determinó su salida, después de una serie de filtraciones en donde lo involucraban en sobornos y corrupción.

Al que se presentaba como jefe de la oficina de Marcelo Ebrard, ya se le había involucrado en otras irregularidades, y ante las mismas dijo que la información era “dolosa e infamante cuyo único fin es dañar mi honor e imagen persona y como funcionario.” Dicen que todos merecen el beneficio de la duda, pero mientras son peras o manzanas ya salió del directorio de la SRE.

Reitero otra vez que los funcionarios de esta administración deben de tener en cuenta que ellos no han ganado absolutamente nada, que quien ganó todo en esta elección fue solo Andrés Manuel López Obrador y que ellos sólo deben de tener la responsabilidad de servir a la ciudadanía y no andar de cobradores de afrentas ajenas.

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