100 años de Mario Benedetti. Datos curiosos y 10 versos

100 años de Mario Benedetti. Datos curiosos y 10 versos
100 años de Mario Benedetti. Datos curiosos y 10 versos

Desde los 14 años laboró en la empresa Will L. Smith, S.A., de repuestos para automóviles; ahí fue vendedor, cajero, taquígrafo y contable

Mario Benedetti nació el 14 septiembre de 1920, en Paso de los Toros, Tacuarembó, en Uruguay. Estuvo bajo el cobijo de una próspera familia de inmigrantes italianos.  A 100 años de su nacimiento, te traemos contamos algunos de los datos más reconocidos de su trayectoria.

De acuerdo con sus costumbres italianas, sus padres lo bautizaron con cinco nombres familiares: Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia.

A los cuatro años, Benedetti fue llevado a Montevideo, donde recibió una educación en la escuela alemana Deutsche Schule. En su formación escolar aprendió alemán, lo que le permitió después traducir por primera vez al español la obra de Kafka.

Desde los 14 años laboró en la empresa Will L. Smith, S.A., de repuestos para automóviles, en la que fue vendedor, cajero, taquígrafo y contable. En 1939 se trasladó a Buenos Aires, donde hizo también un poco de todo.

En 1941, de regreso en Montevideo, laboró como funcionario en la Contaduría General de la Nación y en 194.  Ese mismo año publicó su primer libro de poemas, La víspera indeleble. Un año después, contrajo matrimonio con Luz López Alegre, su gran amor y compañera de vida, a la que conocía desde niño.

Para 1948, dirigió la revista literaria Marginalia y publicó su primer ensayo, Peripecia y novela, y un año después su primer libro de cuentos. Ese último fue su primer trabajo reconocido. Por él obtuvo el Premio del Ministerio de Instrucción Pública.

Al inicio de los 60s se incorporó a un grupo de intelectuales afines a la Revolución Cubana y escribió su primer texto explícitamente comprometido, El país de la cola de paja. Tras el Golpe de Estado que sufrió su país, renunció a su cargo en la universidad en 1973 y abandonó Uruguay durante casi 12 años. Durante su exilio estuvo en Argentina, Perú, Cuba y España.

A lo largo de su trayectoria, Benedetti fue nombrado profesor emérito y doctor honoris causa de varias universidades de Iberoamérica. En 1999 le fue otorgado el Premio Nacional a la Actividad Intelectual del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. El Gobierno de Chile le reconoció en dos ocasiones, con la medalla Gabriela Mistral en 1995 y la Pablo Neruda en 2005.

Murió el 17 de mayo de 2009 en su casa de Montevideo, a los 88 años. Tras su deceso, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y Benedetti recibió honores patrios en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.

Ante lo que algunos consideran de los poetas más cursis de la historia, y frente a la visión de aquellos que toman a Benedetti como alguien sin uso formal de la técnica, te dejamos algunos de sus mejores versos, para que tú mismo des tu opinión sobre él:

1. Amor de tarde

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cuatro

y acabo la planilla y pienso diez minutos

y estiro las piernas como todas las tardes

y hago así con los hombros para aflojar la espalda

y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cinco

y soy una manija que calcula intereses

o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas

o un oído que escucha como ladra el teléfono

o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las seis.

Podrías acercarte de sorpresa

y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos

yo con la mancha roja de tus labios

tú con el tizne azul de mi carbónico.

2. Defender la alegría

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegía como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y de la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

y también de la alegría.

3. Corazón coraza

Porque te tengo y no

porque te pienso

porque la noche está de ojos abiertos

porque la noche pasa y digo amor

porque has venido a recoger tu imagen

y eres mejor que todas tus imágenes

porque eres linda desde el pie hasta el alma

porque eres buena desde el alma a mí

porque te escondes dulce en el orgullo

pequeña y dulce

corazón coraza

porque eres mía

porque no eres mía

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

porque tu boca es sangre

y tienes frío

tengo que amarte amor

tengo que amarte

aunque esta herida duela como dos

aunque te busque y no te encuentre

y aunque

la noche pase y yo te tenga

y no.

4. Ésta es mi casa

No cabe duda. Ésta es mi casa

aquí sucedo, aquí

me engaño inmensamente.

Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,

la primavera y me condena.

Tengo millones de huéspedes

que ríen y comen,

copulan y duermen,

juegan y piensan,

millones de huéspedes que se aburren

y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Ésta es mi casa.

Todos los perros y campanarios

pasan frente a ella.

Pero a mi casa la azotan los rayos

y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme

porque todas las puertas dan afuera del mundo.

5. Todavía

No lo creo todavía

estás llegando a mi lado

y la noche es un puñado

de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo

tu rostro tu paso largo

tus manos y sin embargo

todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto

que ver contigo y conmigo

que por cábala lo digo

y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza

y las cosas más triviales

se vuelven fundamentales

porque estás llegando a casa

sin embargo todavía

dudo de esta buena suerte

porque el cielo de tenerte

me parece fantasía

pero venís y es seguro

y venís con tu mirada

y por eso tu llegada

hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido

mis culpas y mis fracasos

en cambio sé que en tus brazos

el mundo tiene sentido

y si beso la osadía

y el misterio de tus labios

no habrá dudas ni resabios

te querré más

todavía.

6. Como siempre

Aunque hoy cumplas

trescientos treinta y seis meses

la matusalénica edad no se te nota cuando

en el instante en que vencen los crueles

entrás a averiguar la alegría del mundo

y mucho menos todavía se te nota

cuando volás gaviotamente sobre las fobias

o desarbolás los nudosos rencores

buena edad para cambiar estatutos y horóscopos

para que tu manantial mane amor sin miseria

para que te enfrentes al espejo que exige

y pienses que estás linda

y estés linda

casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades

ya que te van a rodear como ángeles o veleros

es obvio y comprensible

que las manzanas y los jazmines

y los cuidadores de autos y los ciclistas

y las hijas de los villeros

y los cachorros extraviados

y los bichitos de san antonio

y las cajas de fósforo

te consideren una de los suyos

de modo que desearte un feliz cumpleaños

podría ser tan injusto con tus felices

cumpledías

acordate de esta ley de tu vida

si hace algún tiempo fuiste desgraciada

eso también ayuda a que hoy se afirme

tu bienaventuranza

de todos modos para vos no es novedad

que el mundo

y yo

te queremos de veras

pero yo siempre un poquito más que el mundo.

7. Chau número tres

Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus amaneceres

sembrando tu confianza

te dejo junto al mundo

derrotando imposibles

seguro sin seguro

te dejo frente al mar

descifrándote a solas

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota

te dejo sin mis dudas

pobres y malheridas

sin mis inmadureces

sin mi veteranía

pero tampoco creas

a pie juntillas todo

no creas nunca creas

este falso abandono

estaré donde menos

lo esperes

por ejemplo

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos

estaré en un lejano

horizonte sin horas

en la huella del tacto

en tu sombra y mi sombra

estaré repartido

en cuatro o cinco pibes

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen

y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirándote.

8. Hombre que mira más allá de sus narices

Hoy me despierto tosco y solitario

no tengo a nadie para dar mis quejas

nadie a quien echar mis culpas de quietud

sé que hoy me van a cerrar todas las puertas

y que no llegará cierta carta que espero

que habrá malas noticias en los diarios

que la que quiero no pensará en mí

y lo que es mucho peor

que pensarán en mi los coroneles

que el mundo será un oscuro

paquete de angustias

que muchos otros aquí o en cualquier parte

se sentirán también toscos y solos

que el cielo se derrumbará

como un techo podrido

y hasta mi sombra

se burlará de mis confianzas

menos mal

que me conozco

menos mal que mañana

o a más tardar pasado

sé que despertaré alegre y solidario

con mi culpita bien lavada y planchada

y no solo se me abrirán las puertas

sino también las ventanas y las vidas

y la carta que espero llegará

y la leeré seis o siete veces

y las malas noticias de los diarios

no alcanzarán a cubrir las buenas nuevas

y la que quiero

pensará en mi hasta conmoverse

y lo que es muchísimo mejor

los coroneles me echarán al olvido

y no solo yo muchos otros también

se sentirán solidarios y alegres

y a nadie le importará

que el cielo se derrumbe

y más de uno dirá que ya era hora

y mi sombra empezará a mirarme con respeto

será buena

tan buena la jornada

que desde ya

mi soledad se espanta.

9. Hombre que mira su país desde el exilio

País verde y herido

comarquita de veras

patria pobre

país ronco y vacío

tumba muchacha

sangre sobre sangre

país lejos y cerca

ocasión del verdugo

los mejores al cepo

país violín en bolsa

o silencio hospital

o pobre artigas

país estremecido

puño y letra

calabozo y praderas

país ya te armarás

pedazo por pedazo

pueblo mi pueblo

10. Viceversa

Tengo miedo de verte

necesidad de verte

esperanza de verte

desazones de verte

tengo ganas de hallarte

preocupación de hallarte

certidumbre de hallarte

pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte

alegría de oírte

buena suerte de oírte

y temores de oírte

o sea

resumiendo

estoy jodido

y radiante

quizá más lo primero

que lo segundo

y también

viceversa.

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