Roberto Rossellini, el director que captaba los sentimientos de sus actores

Roberto Rossellini, el director que captaba los sentimientos de sus actores
Roberto Rossellini, el director que captaba los sentimientos de sus actores

Una vez terminado el régimen fascista, preparó Roma città aperta, filme que le dio gran renombre y lo instauró como iniciador del Neorrealismo italiano

El 3 de junio de 1977 falleció Roberto Rossellini, uno de los directores más importantes del neorrealismo italiano.

Rossellini nació en Roma, Italia, el 8 de mayo de 1906. Hijo de una familia burguesa, se adentró en el cine desde temprana edad. Su padre fue el pionero de los cines en roma, construyó el primer lugar donde podían mostrarse películas.

Tras años en el cine familiar, se adentró de lleno en el séptimo arte. Durante su adultez, trabajó como técnico de sonido en películas y en varios campos relacionados con la creación de las mismas.

De hecho, desde 1938 rodó su primer cortometraje, Prélude à l’aprés-midi d’un faune. Poco después, asistió a Goffredo Alessandrini, un importante director italiano, en el rodaje de Luciano Serra pilota, una de las películas italianas de la primera mitad de siglo con más éxito. Lo mismo, en 1940, asistió a Francesco De Santis en Uomini sul Fondo.

Ya en su producción personal, su primer largometraje, La Nave Bianca (1941) sucedió a su llamada «Trilogía fascista», junto con Un pilota ritorna (1942) y Uomo dalla Croce (1943). Una vez terminado el régimen fascista en 1945, preparó su aclamada Ciudad abierta (Roma città aperta), filme que le dio gran renombre y lo instauró como iniciador del Neorrealismo italiano.

Neorrealismo

Este movimiento cinematográfico, de acuerdo con Umberto Barbaro, quien lo acuñó, corresponde a la filmografía de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo era mostrar condiciones sociales más auténticas y humanas, alejándose del estilo histórico y musical que hasta entonces había impuesto la Italia fascista, la misma que Rossellini empleó en su primera triada.

Rossellini se caracterizaba por incluir este tipo de condiciones y por darle prioridad a los sentimientos que intentaba transmitir. De hecho, luego de hacer Ciudad abierta, comenzó su «Trilogía neorrealista», con la segunda película de ésta,  Paisà (Camarada, 1946), filmada enteramente con actores no profesionales.

En seguimiento de la línea del cine mudo que caracterizaba al neorrealismo, las expresiones faciales de los actores eran un elemento clave para comprender los sentimientos de sus personajes; más todavía, el nivel de improvisación de sus actores buscaba transmitir esas sensaciones.

En correspondencia con el concepto del neorrealismo, le daba más importancia a los sentimientos de los propios personajes que a la composición de la trama. La tercera cinta de la trilogía, Germania anno zero (1947), patrocinada por un productor francés y dirigida en el sector francés de Berlín, intentó aportar ese toque.

Él explicaba que prefería no entablar una lucha con los actores y mejor permitir que estos se sometieran a sus propios deseos. Se ha dicho que una de las razones de su éxito fue el hecho de que reescribía los guiones según los sentimientos y las historias de sus actores no profesionales. Esto le permitía añadir acentos regionales, dialectos y vestimentas del modo en que verdaderamente eran.

Luego del neorrealismo

Posterior a las tres obras que le dieron fama, Rossellini produjo dos largometrajes que hoy se clasifican como cine transicional: L’Amore (con Anna Magnani) y La macchina ammazzacattivi, mostrando realidad y verdad.

Finalmente, en 1965, pasó a la televisión. De acuerdo con él, su transición se debió a que este medio era capaz de comunicar la historia y transmitir la cultura con más eficacia que la escuela y los libros.

Así, comenzó un proyecto enciclopédico en el que mostraba a personajes históricos. Para él era esencial mostrar al hombre en su desarrollo, pues opinaba que “nuestro ser, nuestro pasado, presente y futuro y que el hombre mismo, está hecho en la historia”. Por un lado hizo retratos de personajes (Sócrates, Descartes, Pascal, Agustín de Hipona, Louis XIV) y por otro, retratos de época (La Edad de Cosimo de Medici, Hechos de los Apóstoles).

Contenido relacionado:

«Siempre nos quedará París»… Ingrid Bergman, sus películas y escándalos

CAB

1 Trackback / Pingback

  1. 5 filmes de Rossellini que retratan la posguerra

Opina

Tu email no será publicado .


*