Texcoco en la historia de México

Texcoco en la historia de México

El 9 de septiembre de 1551, el rey Carlos I de España le otorga a Texcoco el título de ciudad; convertida hoy en uno de los municipios dormitorio del Estado de México

Texcoco es uno de los 125 municipios que conforman el Estado de México, ubicado en la zona oriente de la entidad, a 28 kilómetros del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Por su estratégica ubicación geográfica, es cabecera regional de la Región Texcoco, y a lo largo de la historia ha sido parte importante de los acontecimientos que se han registrado en el Valle de México.

Tierra de personajes como Acolmiztli-Nezahualcóyotl, Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Nezahualpilli, Silverio Pérez, Claudio Suárez, Rodrigo Macías o Elisa Carrillo, con vestigios arqueológicos que datan desde la prehistoria como el mamut de Tocuila o las zonas arqueológicas de Huexotla o Tezcutzingo.

Fue capital del Estado de México en el año de 1827 y un 9 de septiembre de 1551, el rey Carlos I de España le otorga a Texcoco el título de ciudad. Esto, después de que Hernán Cortés llegara a dicho señorío el 3 de noviembre de 1519, cuando gobernaba Cacamatzin, procedente de Veracruz, convirtiéndolo en su base de operaciones y plataforma para la posterior Conquista de México.

Siendo que ahí se encontraba la orilla del Lago de Texcoco, construye los bergantines para atacar a la gran Tenochtitlan. Los cuales fueron botados el 28 de abril de 1521 y el 1 de junio de ese mismo año se dirige a la gran Tenochtitlan, siendo ésta reducida el 13 de agosto de 1521. Al respecto de este suceso, existe en Texcoco un obelisco conmemorando el punto de partida.

¿Pero porqué Texcoco resultó un punto tan conveniente para Hernán Cortés?

Sin tener una fecha precisa de los primeros grupos humanos que se asentaron en Texcoco, es probable que éstos hayan sido de origen teotihuacano o tolteca.

Las fuentes históricas basadas en los códices Xólotl, Tolotzin y Quinatzin, entre otros, indican que sus fundadores pertenecían a un grupo chichimeca que al llegar a la cuenca de México se estableció en la provincia que los mexicas llamaron Acolhuacán.

Los principales tlatoanis del señorío de Texcoco fueron: Nopaltzin, Tlotzin Pochotl, Quinatzin, Techotlala, Ixtlilxóchitl El Viejo, Acolmiztli-Nezahualcóyotl, Nezahualpilli y Cacamatzin.

En la época prehispánica después de doscientos años del arribo de los primeros grupos chichimecas, nace uno de los más grandes tlatoanis: Acolmiztli-Nezahualcóyotl, «el rey poeta».

Tras la conquista de la gran México-Tenochtitlán, Texcoco pidió a Carlos V el envío de sacerdotes evangelizadores, por lo que llegan tres franciscanos: Fray Juan de Tecto, Fray Juan de Ayora y Fray Pedro de Gante. Este último se queda ahí y funda la primera escuela de cultura en Mesoamérica, donde se enseñaba latín, castellano, sastrería, bordado, carpintería y tejido.

Asimismo, aprende el náhuatl y escribe el primer catecismo en esa lengua para la enseñanza de la doctrina cristiana. Fue tan importante la presencia de Fray Pedro de Gante que hasta la fecha, calles y escuelas llevan ese nombre, y en la parte norte de la catedral se encuentra «La capilla de la enseñanza o Capilla de Gante».

De acuerdo con la cédula real emitida el 9 de septiembre de 1551 en la ciudad de Valladolid, España, Texcoco es la segunda ciudad más importante del continente americano.

Para el siglo XIX, en plena época de cambios políticos tras la la independencia de México, Texcoco es una ciudad que se desarrolló lentamente, destacando principalmente en la producción agropecuaria con haciendas como la de Chapingo.

Siendo en 1827 cuando sus calles son testigo mudo de uno de los eventos más importantes de la historia de México, cuando el 4 de enero de ese año, por decreto del primer gobierno estatal, se designa en la ciudad de Texcoco como la segunda capital del Estado de México y ahí mismo, el 14 de febrero de ese mismo 1827, se promulga la primera Constitución Política de México.

Con un extinto lago, a la fecha Texcoco carece de industria suficiente para satisfacer la demanda de empleo de sus habitantes, pese a contar con centros educativos y de investigación con renombre internacional, así como ser locación de distintas filmaciones de cine, televisión y publicidad, por lo que en las últimas décadas se convirtió en un municipio dormitorio de miles de habitantes que trasladan diario a la Ciudad de México, Ecatepec, Tlalnepantla y Naucalpan.

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